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Astrología: Un Perverso Invento llamado Pascua de Resurrección.

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Ésta semana pasada me he tomado el trabajo de salir a la calle y de preguntarle a todos los que encontré a mi paso si sabían qué era en realidad lo que se festejaba con tanto aparato en éstas fechas. Recibí respuestas de muy diversa índole, incluso algunas disparatadas como la de un borracho peronista que juraba y perjuraba que era por San Perón, pero nadie, ninguno, acertó ni de cerca con la empírica verdad. La respuesta más coherente y cierta que recibí fue la de un niño, que con su inocente practicidad y la alegría pintada en el rostro me dijo saltando y a los gritos: “¡Que hicimos el Huevo de Chocolate Más Grande del Mundo!”... sí, sí, así de mal estamos... o de bién, ya que ese niño me ha devuelto la esperanza de que no todo está perdido.
Alejandro Fau | Astrología: Un Perverso Invento llamado Pascua de Resurrección.

“Res non verba” (en Latín: Hechos, no palabras)

 

Dentro de las Grandes Fantasías que ha insertado en nuestro inconsciente la Iglesia Católica la más importante es la de la calebración de la Pascua de Resurrección, la Fiesta Mayor del Cristianismo según la Liturgia Oficial. Allí, en esta fecha, se nos ha hecho creer que Jesús el Cristo “resucitó”, y que así renació a su forma trascendente, luminosa e inmortal como todo buen y digno hijo de cualquier Dios que se merezca. Pero ésto, no es ni más ni menos que una paparruchada aberrante de parte a parte, y tan solo pergreñada con el fin de poder explotarnos por siempre jamás como esclavos, pero con la salvedad de contar así con nuestro muy alegre y sumiso consentimiento de redomados idiotas. Porque gracias a ello es, ni más ni menos, que soportamos nuestras miserables vidas de oprimidos y esclavizados por el poder de turno, cualquiera fuera y al que casualmente la Iglesia siempre está asociada, porque así, y luego de nuestra irremediable muerte claro, se nos premiará con la vida eterna allá en los Cielos donde todo será un gozo sin fin de canilla libre de paz y armonía... porque no, no, nada de sexo drogas y rock&roll cariño, que va!, porque eso no solo está prohibido por la Iglesia aquí sino también muy pero que muy mal visto por allá en el lejano paraíso, y razón por la que tendrás que conformarte solo con los interminables coros de ángeles acompañados de sus arpas y con una castidad eterna por los siglos de los siglos marchitándote de aburrimiento y sin rechistar, si no es que quieres que te deporten al más terrible, horrendo, doloroso y cruel de los infiernos... según nos dice la Iglesia, claro.

 

jerarquiaEn artículos anteriores ya explicamos el cómo y el por qué la Iglesia Católica Romana se instala definitivamente en el mundo Occidental por lo que no me extenderé mucho en ello. Baste decir para los recién llegados que fue la herramienta utilizada para garantizar la obediencia sumisa de las masas populares al Poder Imperial de entonces, y de los gobernantes de turno de allí en más hasta nuestros días. Pero para comprender el por qué de su Liturgia, y averiguar qué cuernos estamos celebrando realmente en éstos tiempos, debemos remontarnos nuevamente a sus orígenes y a la justificación que ella misma hace de sus ritos. La Iglesia Católica Apostólica Romana centra su razón de ser en la exaltación de una figura mítica, un ser completamente ilusorio, al que llama simplemente: Jesús. Podian haberlo llamado Mengano o Perengano que hubiese resultado igual, ya que lo que cuentan de él ya había sido contado antes en otros lugares y con otros nombres y también había resultado un éxito, ya que lo importante es la fábula que debe protagonizar el sujeto y no el cómo se llame el personaje. El truco simplemente consiste en realizar una nueva y agiornada puesta en escena de la misma obra que ya ha sido repetida una y otra y otra vez desde que el mundo es mundo, y con ello me refiero a miles y miles de millones de años, cuyo argumento permanece y permanecerá inserto en el inconsciente de todos los seres vivos sobre la tierra desde el primer organismo unicelular que ha existido, al más complejo que pueda llegar a existir en el futuro sobre este Planeta en que vivimos, o en cualquier otro en donde sea que fuera y en donde la vida pueda haberse abierto camino para prosperar. Hablo de la relación existente entre el Ser, cualquiera fuese éste, y la Estrella del Sistema Planetario en el que ha nacido (en nuestro caso el Sol), creadora y sustentadora de su propia existencia... La consciencia de la dinámica de éste vínculo en el Ser, es lo que llamamos su Religión. Religión (del Latín Religare = volver a unir), es también figurativo de la técnica con que se busca volver a unir al Ser con su Origen de manera consciente, para decirlo en palabras que cualquiera no del todo analfabeto pueda llegar a entender. La diferencia que existe entre las distintas religiones que existen, existieron o existirán, su Técnica por llamarla así, consiste simplemente en las diferentes puestas escénicas que cada una hace de ese mismo argumento que trata de la dinámica de dicho vínculo, la que dependerá, pura y exclusivamente, del tipo de beneficio que busca obtener para sí misma la Iglesia que la realiza, y del grado de ignorancia que manifiestan aquellos a quienes está dirigida.

 

resurrecciónPero sigamos con lo nuestro y avancemos en dilucidar el significado puntual de esta festividad en particular que llamamos “Pascua de Resurrección”. Ya dijimos que en la puesta en escena particular de la Iglesia Católica Apostólica Romana se llamó al Sujeto-Estrella del argumento (el Sol) con el nombre de Jesus, antropomorfizandolo de paso para que tuviera mayor impacto en las débiles mentes del vulgo de hace poco menos de dos milenios, a fin de que pudieran indentificarse con él más fácilmente. Incluso se lo llamo el “christos” (esclavo, en latín arcaico, como explicamos en otro artículo sobre la Navidad) para dejar bién en claro el origen humildísimo del favorito de Dios, con el mismo propósito. Esto de antropomorfizarlo no fue una idea original ya que fue tomada del Zoroastrismo, religión muy anterior al Cristianismo que se practicaba hacia el Levante del Medio-Oriente, solo que allí argumentalmente el personaje era llamado Mithra. Recordemos que el Cristianismo se hizo a las apuradas cortando y pegando distintas puestas en escena de otras “religiones” más antiguas resultando en un colage bastante bizarro. Pues bien, ya tenemos creado al protagonista de la historia y lo que había que hacer a continuación era “disfrazar” el argumento de un nuevo modo a fin de relatar sus andanzas. No podían usar para ello la escenificación que habían hecho los Judíos, ya que el Cristianismo buscaba diferenciarse de éstos a modo de facción revolucionaria, de allí la encarnación del personaje en un solo individuo y no en un colectivo como hacían éstos (ellos eran el “Pueblo Elegido” de Dios, y aquí era Jesús solo quien encarnaba el asunto). Tomaron sí el nombre de la festividad judía, pues Pascua en una transliteración al latín de Pésaj (literalmente “salto” en hebreo) en donde se celebra, en su propia argumentación religiosa, la época de la Liberación de la tiranía de Egipto por obra de Moisés atravesando el Mar Rojo, el Faraón los tenía esclavizados hasta entonces, naciendo así como nación y como “único” Pueblo de Dios. Salto, renacimiento, pasaje, nuevo comienzo, renovación, divinización... había que ponerse creativos para superar eso... dramáticamente creativos... ¡Resurrección! ¡Había que matar y Resucitar al Cristo! ...y allí fueron con esa nomás los tipitos. De allí en más, para esas fechas, los Cristianos celebrarían la Resurrección de Jesús el Cristo y la puesta en escena sería un éxito asegurado. Pero... ¿qué dice la linea del argumento “original” que debe festejarse ahí? Pues, ni más ni menos que... ¡La Celebración de la Primavera!

 

primavera¿¡Cómo!? Pues, es obvio... es la instancia en la dinámica del ciclo de la vida en donde todo muere y renace. Se viene del Invierno en donde todo es frío y muerte, y cuando parece que todo está irremediablente perdido (¡Acaban de Matar al muchachito de la Película! -en la puesta en escena Cristiana- ¡Morirán como esclavos eternamente! -en la puesta Judía-), pero llega la Primavera por obra y gracia de la dinámica Universal y el todo se revitaliza, rebrota, los seres vivos renuevan sus ánsias y empiezan a reproducirse, los pájaros trinan de gozo entre las renacidas flores pobladas de abejitas y mariposas, y la vida, una vez más, se salva... (Jesús resucita por obra de Dios y se va a los Cielos, en la puesta Cristiana; aparece Moisés que con magia otorgada por Dios vence en un duelo a los Malignos Hechiceros del Faraón y los libera a todos para irse a la Tierra Prometida, en la puesta Judía; y en ambas sobreviene el Holywoodense Final Feliz en donde la creyente gilada aplaude entusiasmada y sale a raudales a comprar pochoclo, ostias o matzá, y huevos de pascua para todos) Sí, sí, pero... ¡Chitón, que aún no terminé! Porque ya desde aquí escucho por allá a algún/a listillo/a que con voz airada me viene argumentando que: 1°) Aquí en el hemisferio Sur estamos en Otoño y no en Primavera... y 2°) Tanto la Primavera como el Otoño empiezan en un día fijo, y la “Semana Santa” todos los años tiene que andar averiguando cuándo cuernos cae para poder sacarse los pasajes y tomarse el piro panza arriba en algún paraje... A lo que paso a explicarle, querido señor/señora que: 1°) El Hemisferio Sur fue Colonizado y se le impuso una “religión” importada desde el Hemisferio Norte aunque a usted le venga a contramano, pero que si se calla la boca y así lo desea, o sea que se comporta como un buen esclavo y hace mucha mucha penitencia por su insolencia, se tomará en consideración su solicitud para ver si se le da un visado y pueda viajar así al Paraíso Imperial para que pueda festejar “correctamente” y como un buen cristiano, besándole los callos al Papa (ya que se lo seguirá tratando como un esclavo siempre, of course...); y 2°) Allá cuando comenzó todo este circo, la gente no andaba por ahí alegremente calculando las velocidades angulares en la traslación del planeta para saber qué día se producía exactamente el equinoccio para salir de parranda con pitos y matracas a festejar, así que dajaron que de eso se ocuparan los judíos, que ya venían desde hacía siglos haciéndolo. Tradicionalmente éstos eran esclavos en su gran mayoría, o gente cuyos conocimientos matemáticos no iban más allá de poder regatear una rebaja en el mercado o evitar que los estafaran demasiado los cambistas en el templo. Incluso los Rabinos, que eran los más sabios, calculaban al tun-tun, miraban los campos para ver cómo venía la cosa, y si pintaba medio fulería y la primavera se atrasaba, declaraban que ese año era bisiesto y ahí nomás le agregaban un mes extra a su impreciso calendario (mes que se llamaba Adar II, para más datos) Cuando la cosa ya pintaba que sí era Primavera, se esperaba hasta que fuese Luna Llena para comenzar a festejar, ya que tengan en cuenta que la fiesta debía hacerse de noche pues durante el día el pueblo debía trabajar. Recién fue en el Siglo IV de nuestra era que comenzó a calcularse matemáticamente el cambio de estación, pero se siguió tomando como referencia la Luna Llena posterior al equinoccio para comenzar con la fiesta. La Iglesia Católica Apostólica Romana también hace lo mismo para calcular cuándo comenzará la “Semana Santa” y así montar la resurrección de su puesta en escena, la que lleva ya oficialmente unas 1.700 temporadas en cartel.

 

Bién... ahora ya sabemos un poco más del turbio asunto del negocio religioso por un lado, y de lo que verdaderamente significa ésta celebración. Imagino que habrá alguien que ya esta pensando en comprarse un manual astronómico de mecánica celeste para montar su propio chiringuito religioso y comezar a facturar hasta hacerse una fortuna, y desde ya le digo que lo olvide. Quizá pueda armarse de un “cultito” efímero y de poca monta pero no más que eso. Armar una religión en serio es mucho más complejo que eso y conlleva un conocimiento de cosas que están más allá de lo mecánico y de la simple explicación racional e involucra, en el mejor de los casos, cosas que hacen a la esfera de la totalidad del Ser como son los aspectos psíquicos, emocionales y espirituales que trescienden el vulgar raciocinio. Si le interesa el asunto realmente yo le recomiendo que mejor se ponga seriamente a estudiar Astrología. No quiero que se interprete con ésto que lo que digo es que la Astrología es una religión, porque no la es. Asi como cuando digo que la Astrología no es una ciencia pero que es la Madre de Todas las ciencias también digo que la Astrología no es una religión, pero sí es la Madre de Todas las religiones. Ambas cosas, Ciencia y Religión, son herramientas y como tales obedecen a la Mecánica, que por definición nos habla de “Repetición”. La Astrología, aunque algunos trasnochados vociferen que es “mecánica”, “evidentemente técnica” y “absolutamente repetitiva” pretendiendo lucrarse de ello y a veces en apariencia visto por encima así nos lo parezca, no es para nada así. La astrología habla de la Dinámica del Universo, una dinámica muy particular que trasciende la razón justamente porque es contínuamente creativa en su desarrollo. Tiene sí sus propias leyes, pero éstas son orgánicas, no mecánicas, porque está viva.

 

Para terminar, y como siempre digo, si no tuvieramos la mente tan colonizada culturalmente dejaríamos de festejar las fiestas de quienes nos esclavizan despreciando como de “herejes” y “Paganas” las que por naturaleza nos corresponden, y viviríamos mucho mejor... y ahora los dejo, pues es de madrugada de Domingo y debo dormir y juntar fuerzas para salir a festejar. ¿¡Festejar qué!? Me preguntarán ustedes luego de haberlos importunado soltandoles mi "ofensivo" discurso. Pues bién... me iré, junto con ese niño del que les hablaba antes si es que vuelvo a encontrarlo, a festejar ¡¡Que hicimos el Huevo de Chocolate Más Grande del Mundo!!


huevazo