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Astrología: La historia del Oë, el pez volador

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Se que cuando menos sonará extraña esta historia, cuando no ficticia. Pero lo cierto es que esta historia contiene completamente la más pura e histórica verdad, siendo la primer y única historia que aún existe siendo anterior a aquella que algunos denominan la más bella jamás contada, pues aqui comenzó verdaderamente nuestra Historia, ya que solo pudimos escribir la Historia luego de que el Oë nos enseñara a escribir. En realidad se llamaba Uänna y, crease o no, era un pez volador.
Alejandro Fau | Astrología: La historia del Oë, el pez volador

Este ser como volador que era, había venido del cielo en un gran y atronador huevo que se sumergió en el Mar de Eritrea (actual Golfo Pérsico), por lo que pese a llamarse Uänna, todos se referían a él como Oë. Pues Oë, en el Sumerio antiguo, significa: “del huevo”, y al Huevo volvía el Oë cada noche, pues tenía costumbres, como pez que también era, notablemente anfibias. Tenía su piel un tinte azulado, respiraba el aire por unas hendijas a la altura de las clavículas y aunque tenía piernas y pies, tenía una cola como de pez. También dicen que olía bastante mal y su aspecto era más bien revulsivo. Tenía, no se explica muy bien cómo, dos cabezas, o una dentro de la otra. Annedoti, anota Beroso en su “Babilionika”, escrita en el siglo III AC y directamente en griego, significando esto: abominación. Lo cierto es que de “desangelado” tenía bastante el Uänna éste en sus posibles aspectos religiosos. En ningún modo se lo trata como un dios, siquiera como un semi-dios, sino siempre como un tipo de monitor, un instructor, o un maestro enviado por ellos. Un subalterno de los dioses en todo caso, aunque fue a partir de su llegada que fue instaurado el Reino en la tierra, y, en principio, Uänna era un tipo de embajador.


UännaHace ya algunos años que hemos esbozado esta misma historia ya que está íntimamente ligada al origen mismo de la Astrología entre los hombres, pero al parecer nunca serán pocas las veces que se lo haga ya que nuestra conciencia, por una u otra razón, se niega a aceptarla como válida. Quizá esto sea porque los poderes instituidos han procurado una y otra vez mantenerla oculta pese a ser la única cosa real que tienen para justificar su dominio por sobre todos nosotros, inventándose otras con la misma base arquetípica que han impuesto como la verdadera con el fin de afianzarse en el poder. Aparecen así las historias referidas a los Profetas con sus poderes sobrenaturales; la de todos los Enviados de los dioses; aquellas que hablan del Hijo de Dios; las que se refieren al Príncipe Azul, tan caro al imaginario de la psicología femenina; y todas las que refieren a la Sangre Azul como característica indispensable que distingue a aquellos que pertenecen a la familia real con derecho de exigir vasallaje a los hombres y mujeres, que no la poseen, en su conjunto. También, y por supuesto, todas las historias que nos hablan de los Seres Superiores, de Maestros Ascendidos, de Ángeles, y de Hermanos Mayores.


Uänna - Alulim

Según la historia, Alulim (a quien el Instituto para Estudios Científicos y Bíblicos identifica como el mítico Adán) fue el primer Rey instaurado por los dioses en la Tierra, y gobernó durante 10 Sarem en la Ciudad de Eridú (actual Tell Abu Sharein en Irak, en las antiguas orillas del Golfo Pérsico) la Ciudad Estado más antigua del mundo y en donde nace lo que hoy denominamos como Civilización. Estamos hablando de algo que sucedió en ese lugar hace unos 6.000 años. Vivían allí en Eridú unas 45.000 personas, y había un vasto imperio en torno suyo de millones de almas entremezcladas económica y culturalmente del que Eridú era solo la sede administrativa. Alulim gobernó, decía, durante 10 Sarem según el modo que tenían los Sumerios de contar el tiempo. Un período de unos 180 años más o menos según las últimas estimaciones de la ciencia para él (anteriormente se afirmaba que sumarían 28.800 o 64.800 los años para ese mismo período), de cualquier modo un lapso bastante anormal de tiempo para un período de gobierno unipersonal por lo extenso. Luego vinieron 10 reyes más, pero 2.160 años después del primer Rey fue que sucedió el diluvio. El heredero de Ubar-Tutú, el último de estos reyes llamado Zhiusudra, fue el único sobreviviente. Construyó un Arca, pues el dios Enki lo había advertido de lo que sucedería, y en donde durante siete días y siete noches soportó la tempestad y la inundación, para luego salir de ella y reinstalar el gobierno en la ciudad de Nínive a orillas del Río Tigris. Cuenta la historia que los Dioses vinieron y se lo llevaron con ellos de nuevo a su hogar en el cielo y pusieron a otro rey, y los Sumerios siguieron reinando y prosperando durante mucho tiempo más. El imperio Sumerio se mantuvo en total durante unos 2.800 años hasta el advenimiento de los Babilonios y Caldeos que son sus principales herederos culturales. Durante ese período varios personajes como el Oë fueron y vinieron, e hicieron lo suyo como embajadores. De la Mayoría de ellos se conservan los nombres que fueron anotados por Beroso en griego antiguo de este modo: Eudocus, Eneugamus, Anemeutos, Eneuboulus, Anodaphus... pero el primero en venir fue Uänna, el fue el primer Oë.


Escritura CuneiformeEl Oë nos enseñó a escribir. En el barro arcilloso del suelo trazó los primeros signos y los explicó. A partir de allí nació el lenguaje escrito que los hombres aprendieron y que utilizaron trazándolo en tabletas de arcilla, y que acumularon incesantemente para documentar por primera vez la historia. Usando el mismo estilete en su mano, la misma tierra y aplicando el mismo principio, dio también a los hombres el arado y enseñó la agricultura y la irrigación por medio de canales. Y mientras los instruía en el pastoreo de las cabras nos explicó los tiempos más propicios para realizar estas ambas cosas usando como pizarra el cielo. Utilizando el cielo también nos enseñó a leerlo para navegar seguros tanto en el agua como en la tierra. Siguiendo su circularidad dio ruedas a los trineos, con lo que sumado a la domesticación de los ganados se creó el carro de tiro y el de combate, que garantizaron la expansión imperial, del conocimiento y de todas estas cosas. El Oë, quién lo duda, amplió nuestra conciencia en más de un sentido, aunque lo primordial fue que introdujo en el pensamiento humano consciente el concepto del Espacio-Tiempo a partir de lo cual se trazaron los primeros calendarios. Según crónicas posteriores escritas por los Caldeos, fue Uänna, el Oë, quien entregó el conocimiento astrológico a los hombres al enseñarles utilizando el lenguaje del cielo para comunicarse con ellos, y quizá infirieron esto porque la mayor parte del legado escrito de los Sumerios trataba sobre esta materia específica además de los ya encontrados manuales de ingeniería, metalurgia y minería, hidrología, matemáticas, y los completos registros contables del reino.


 

QuirónPero pese a tan importante aporte a la cultura y sociedad humanas, su nombre permanece desconocido y casi ignorado por todos, y su existencia es cuestionada tachándosela simplemente como mítica pese a estar debidamente documentada por la historia escrita tanto contemporánea como posterior a él. Pareciera que la humanidad es más propensa a la fantasía que a la realidad en tanto a la adoración y el reconocimiento de las figuras que elige como insignia o bandera para sus luchas, o que le son impuestas a la fuerza por facciones ávidas de poder. Miremos, por ejemplo, el culto y reconocimiento a la figura del Cristo en la conciencia humana (recordemos que Kristos solo significa “ungido” en griego antiguo, y "Christos" un apelativo despectivo para los esclavos en latín arcaico). En torno de él, Jesús el Cristo, se han encolumnado miles de millones pese a ser un personaje absolutamente ficticio, y que es solo una figuración del arquetipo del Sol. No existe documentación histórica de la veracidad de su existencia, salvo aquella que fue fraguada en los escritos de Flavio Josefo por encargo de la Iglesia Romana, y que fue demostrada fehacientemente como fraudulenta hace ya más de dos siglos aunque aún se la siga citando como real. Uänna, u otro Oë, pese a la multitud de documentos históricos que atestiguan su existencia, no gozan de gran credibilidad pública salvo entre algunos pocos arqueólogos, antropólogos, astrólogos y filósofos. Su función socializadora y civilizadora como maestro y guía de la humanidad sí ha prevalecido en la impronta arquetípica y mitológica del inconsciente colectivo, y fue explotada por las religiones de todo el globo como puede apreciarse a simple vista viendo a cualquiera de ellas. Dentro de la mitología greco-romana, por ejemplo, su impronta arquetípica prevalece en la figura de Quirón, el Centauro sabio. Un ser híbrido, de aspecto revulsivo a los ojos humanos que educó e instruyó tanto a los hijos de los hombres como de los dioses. Una figura que actúa de nexo y de puente entre lo humano y lo transpersonal o divino.


 

A partir de la documentación de la llegada de Uänna, la instauración del Reino y lo que esto implicó en el desarrollo de la conciencia humana, se han postulado muchas hipótesis cuyos ecos más recientes adquieren visos de teorías conspirativas de toda laya. Los planteos de Sacarías Sitchin son un claro ejemplo de ello. Este estudioso del mundo antiguo ha construido sus postulados sobre un precario andamiaje de interpretación personal sobre los significados de los textos antiguos, llegando a afirmar que el ser humano moderno es la creación de una civilización extraterrestre adaptada a sus propios fines. La Teoría de Sitchin apunta a que el animal humano fue modificado genéticamente para producir una raza esclava que explotara los recursos naturales de la Tierra en su provecho, pero que luego habría sido abandonada a su suerte cuando sobrevino una guerra entre los colonizadores y otra raza extraterrestre que competía con ella por los recursos y territorios de nuestra Galaxia, cuyo resultado les fue desfavorable. Su postulado deja en suspenso las causas que habrían motivado el retiro de la escena de los vencedores, alegando que quizá ellos volverían cuando sea el momento oportuno. Para ello imaginó la existencia de un planeta al que denominó Nibiru, cuya órbita en torno a nuestro Sol tardaría 3.600 años terrestres en completarse (que en este momento se encontraría llegando a su perihelio -esto es el punto más lejano de su órbita- por lo que sería extremadamente difícil de hallar) y los habitantes de dicho planeta solo vendrían a la Tierra cuando se encuentran lo suficientemente cerca para hacer viable tal viaje. Una propuesta muy conveniente ya que debiéramos esperar más de mil quinientos años para confirmarla, aunque recientes y serios estudios astronómicos cifran esta propuesta como definitivamente absurda y delirante. Más pese al desenmascaramiento, tanto de ésta como de otras hipótesis aún más descabelladas, queda aún por dilucidar la implicancia real del hecho de la llegada de Uänna a nuestra Tierra y cuya verdad histórica está incuestionablemente demostrada.


Pero... ¿por qué nunca se habla abiertamente de esto?, ¿por qué se desestima prematuramente cualquier atisbo de mencionar estos hechos por parte de cualquiera?, ¿por qué se evita por todos los medios posibles el estudio, o las excavaciones que podrían sacar a luz la verdad de los hechos?, ¿por qué durante las cuantiosas guerras en medio oriente se privilegian tanto los blancos militares como los sitios de interés arqueológico para efectuar los tan mentados y “quirúrgicos” bombardeos? ¿Por qué? Esta es una pregunta que aún permanece sin respuesta. Podemos inferir, debido a lo repetitivo de la metodología, que se trataría ni más ni menos que de un intento más de destruir el conocimiento y la historia, para administrar el primero y para reescribir la segunda según dicten los intereses de los poderosos de turno. La humanidad ya ha asistido a este tipo de acciones Imperiales a lo largo del tiempo en casos como los sucesivos incendios de la Biblioteca de Alejandría y la destrucción de los Códices elaborados por las civilizaciones del Nuevo Mundo, por poner solo esos dos ejemplos. Se ve allí la clara intención de ocultar la verdad sobre lo encontrado. Los Imperios siempre han tenido este accionar en los territorios ocupados, amén de la explotación de los recursos conquistados, destruir toda manifestación cultural y tecnológica vernácula, el asesinato o secuestro de las personalidades relacionadas con la ciencia y la religión, y la imposición de la cultura y la religión imperiales.


Pero volviendo a la historia de Uänna, y sus implicancias, los sumerios llamaron a la raza a la que pertenecía como los Musarus (que en lengua sumeria significa: revulsivos), y como Adapas o Apkallu (los Sabios) enviados por el dios Enki (Señor de la Tierra, en sumerio). A partir de este relato histórico y en torno de él, fueron construidos los textos religiosos del pueblo hebreo y posteriormente los cristianos. Se cambiaron los nombres y se agregaron muchas historias que justificaron o ejemplificaron las ideas que querían imponer entre el pueblo sus lideres para hacerse con el poder apelando al reconocimiento arquetípico inconsciente en el pueblo. El texto original sumerio no contiene ningún diálogo o dicho de Uänna ni de ninguno de los posteriores enviados, aunque éstos abundan sí en los textos religiosos dando una prueba cabal de esto. Es notoria la negación y la condena que hacen las mismas religiones de la astrología a lo largo de su desarrollo, quizá solo con el fin de evitar que pudieran rastrearse los orígenes y el consiguiente fraude en que se han gestado, ya que cualquiera que se aplicara en su estudio podría desenmascararlos fácilmente amén de descubrir muchas cosas que prefieren aún mantener ocultas para seguir detentando su poder y exigir privilegios por sobre el resto de los mortales.


esperandoLa importancia que reviste tanto ésta como otras historias, aclaran en gran medida el por qué de la persecución que sufren los astrólogos desde siempre, y el por qué se busca atacar el regio arte de un modo compulsivo. La astrología como madre de las ciencias, concentra dentro de sí el conocimiento profundo tanto de todas ellas como de aquellas cosas que no podemos englobar con ese término pero que son vitales para el desarrollo humano y de la conciencia. Su estudio, enseñanza y aplicación se vuelven más que imprescindibles a la hora de desarrollarnos como seres integrales y para comprender el Universo que nos rodea y el lugar que ocupamos en él. Su conocimiento abre nuestra mente a los misterios físicos, emocionales y psíquicos que subyacen en todo lo manifestado y a todo lo que, aún hoy, permanece oculto a nuestros ojos. Pareciera que el recorte de la realidad que nos empecinamos en sostener a través de aquello que denominamos lógica y razón, desechando todo el enorme y vasto resto de la existencia, nos impide abandonar nuestro propio huevo y abrirnos a una vitalidad más amplia reforzando nuestro cascarón de mezquindades y miedos infantiles impidiéndonos nacer. Mas la naturaleza es sabia, quién lo duda, y sigue sus propias reglas y no las nuestras. Una vez agotemos el poco espacio que hemos delimitado en nuestra estrechez de miras nos forzará a emerger; podemos ayudarla asumiéndonos maduros ya y derribando los muros que separan, o esperar sentados, como nos proponen nuestros líderes religiosos mientras nos esquilman, a que llegue un nuevo Oë.

1 Comentarios

JUAN (23.Nov.2010 @ 21:15 gmt) dijo,
Interesante articulo, solo me gustaria acotar. Que así como está documentada la existencia de los apkallu por Beroso y Apolodoro. En la tabla de reyes sumerios figura Alulim com el 1ero. Tambien esta documenteda en numerosas tablillas , el relato de la crwacion humana realizada por Enki, esta descripto detalladamente el procesos en el que las diosas de la matriz prestaban su útero, para engendrar a los 1eros humanos. Incluso en el mito de Atrahasis(Ziusudra) cuenta que es el propio Enki quien da las medidas para construccion de la barca ....saludois