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Astrología Humanista: Consciencia, Ser, Cuerpo Solar y los espejitos de colores.

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Muchas veces nos referimos aquí a la consciencia, a su desarrollo y sobre el modo de ejercerla y entrenarla quizá de un modo demasiado perentorio y serio, el que puede malinterpretarse pensando que con ello solo basta para individualmente Ser o saberse quien en verdad se es. Pero en realidad nos referimos aquí a ella, a la consciencia, del mismo modo que si nos refiriésemos a un músculo que debe ser mantenido y ejercitado para permitirnos así, en su utilización, el poder finalmente desplegar la totalidad de los diferentes y variados aspectos de nosotros mismos descubriendo quiénes somos. Puede tenerse una altísima consciencia respecto de la media general, y al mismo tiempo ser lo que llamamos comúnmente un Ser muy tosco, dueño de un grado de evolución espiritual que no dudaría en definir como papafrítico.
Alejandro Fau | Astrología Humanista: Consciencia, Ser, Cuerpo Solar y los espejitos de colores.

Suena contradictorio a la mayoría de la gente, pero Consciencia y Ser son cosas marcadamente diferentes. Confusión parecida es la que se hace entre Erudición y Sabiduría que puede servir aquí de ejemplo. Particularmente conozco, y creo no ser único en mi percepción, más Sabios analfabetos que Eruditos siquiera algo astutos. También es más fácil, cualquiera lo ve, que un Sabio se vuelva un Erudito, que un Erudito se troque en Sabio; nuestras academias actuales son una prueba patente de ello. Estudiar sin comprender es tan inútil como saber y callar. Así pues, existe una confusión profunda respecto del Ser. Asumimos que nuestra consciencia es nuestro Ser de un modo muy ligero, ya que su acrecentamiento nos reafirma en lo que verdaderamente somos dándonos esa sensación de ser completos. Andamos así por la vida pues, esforzándonos, sacrificándonos, sufriendo en pos de lograr una mayor consciencia como si fuese lo único importante en el mundo, nuestro propósito último y la única razón de ser; y del pavoneo que nos hagamos de cualquier pequeño logro en esta tarea lo único que podemos colegir es el grado de importancia personal que nos damos a nosotros mismos. Lo cierto es que nuestra conciencia es algo que utilizamos, es tan solo una herramienta y no lo que somos; como nuestro cuerpo también es algo de lo que nos servimos como vehículo pero que no es nuestro verdadero Ser. Ambos solo son partes de la totalidad mayor que nos conforma como individuos, siquiera son las únicas o, mucho menos, las más importantes.

 

cuerposExisten muchos modos de hablar del Ser para poder intentar explicarlo, subdividiéndolo claro, pues sino cómo explicar una totalidad de la que solo puede concebirse apenas algo siendo como se es solo una parte. El método más utilizado es a través de dividirlo en una multiplicidad de cuerpos profundamente interrelacionados entre sí. El número de cuerpos que se utilizan para explicarlo varía de unas a otras modalidades de hacerlo, pero en Astrología nos referirnos al corpus que define al Ser como portador de 7 (siete) estratos o cuerpos, si seguimos la misma analogía. Así pues, podemos decir que estos cuerpos o estratos, quedan configurados también de la siguiente y generalizada manera: el Físico, el Etérico, el Emocional, el Mental, el Volitivo, el Espiritual y el del Alma Individual. Cada uno a su vez contiene en sí mismo, holográficamente, 7 (siete) elementos constitutivos que hacen a su integridad, elementos cada uno de los cuales a su vez desarrollamos individualmente a lo largo de nuestras vidas en sus 7 (siete) funciones esenciales. Tengamos en cuenta que cuando hablamos de Consciencia, nos estamos refiriendo solo, y tan solo, a la esfera que abarca nuestro cuerpo o estrato Mental en el corpus del Ser. No habrá escapado al lector atento la triple repetición del número 7 en esta definición, ya que el 7 (siete) es un número mágico en todas las culturas humanas. En el esoterismo católico, por ejemplo, se identifica a la cifra 777 con la figura angélica del Cristo, imagen encarnada del máximo de la aspiración humana, en contraposición con la de 666 con quien se nomina a La Bestia, a Satanás, el Enemigo, quien también es un ángel, pero no del cielo sino de la tierra, polar figura de la anterior siendo imagen del Caído y del que está alejado del favor de Dios. Siendo el Catolicismo de profunda raíz Astrológica su asociación no es banal, casual, ni extraña. Lo mismo que la analogía que trazaríamos con los 7 (siete) Rayos de los que nos hablan las antiguas tradiciones esotéricas, a la que públicamente la misma iglesia se opone, combate y resiste ridículamente siendo que hablan de lo mismo. Pero no nos dispersemos tanto aunque en lo profundo sigamos hablando de lo mismo, del explicativo modo de la configuración del Ser individual a la que la tradición astrológica refiere. La Conciencia no es la Totalidad del Ser, más es esencial para poder abarcarlo y dar así cabal testimonio de él, y porque lleva en sí un magnífico don. Es por este don que tendemos a revestirla de suma importancia cuando hablamos de ella, de una central importancia digamos siendo que es representada por la energía Solar en la astrología. La Consciencia irradia, e ilumina por sí misma, resuena y contribuye al sano desarrollo del corpus del Ser tal como ese Sol del cielo irradia, ilumina y contribuye con su existir a toda la vida. Pero, aún central, este cuerpo es tan solo una parte.

 

cuerpoVolvamos a estos cuerpos separados que integrados hacen al corpus del Ser y definamos desde lo astrológico  al más primario y evidente de ellos, el Físico, para plasmar el esquema de esa septuplicidad constitutiva y mostrar su dinámica desde un lugar que podríamos llamar “automático” pues la conciencia allí de ordinario no opera; y que por ser inconsciente, dada su astrológica filiación Lunar, se contrapone de modo perfectamente polar con el tema principal que nos ocupa desde lo humanístico, la Consciencia. Este cuerpo físico, o estrato Lunar, es lo que nos sirve de contenedor como individualidad en el mundo de la materia. Sus 7 elementos constitutivos están dados por  7 (siete) tipos o modalidades de la energía, representados por los denominados Planetas Personales en la Astrología. Dos de ellos no son, en lo astronómico, lo que se llamaría técnicamente planetas, ya que uno de ellos es el Sol, que es técnicamente una estrella, y el otro la Luna, que técnicamente es un satélite. Esta explicación técnica astronómica puede aplicarse también a la explicación sobre el extraño vínculo que tienen entre sí estos dos astros (luminares los llamamos aquí) y que los distingue cualitativamente en lo Astrológico. El Sol es aquella parte central del Sistema en cuyo torno todas las otras partes giran; pero la Luna, es la única parte que no lo hace de un modo directo, sino que solo es arrastrada en torno a él por otra parte que sí lo hace. Digamos pues que gira en torno a él de un modo inconscientemente primario, quizá siquiera de algún modo consentido, patentizando el no reconocimiento por parte de ésta hacia la función central. Sigamos así pues, con la Luna, o con el llamado cuerpo físico del Ser, que vienen siendo, decía, astrológicamente lo mismo. Las diferentes modalidades de la energía, o substratos de éste primario nivel, están reflejados en los diferentes sistemas, órganos y elementos corporales que con su coordinada función nos mantienen vivos, y que han sido descriptos desde antiguo en las regencias planetarias y zodiacales que les han sido asignadas y que podemos hallar en cualquier escrito desde el medioevo. Así pues el sistema digestivo está regido por la Luna, el respiratorio por Mercurio, el hígado por Júpiter, los riñones por Libra, las pantorrillas por Acuario, etc. etc. etc., los que inconscientemente coordinados despliegan esa maravilla del habitar la materia. Es obvio que nadie conscientemente regula la actividad de su hígado, su pulsión reproductiva, o el grado de asimilación de alimentos de su intestino delgado, aunque se intente por medio de diversas técnicas la posibilidad de hacerlo. El Yoga y otras prácticas meditativas intentan concientizar y regular algunas de éstas funciones físicas, como el ritmo respiratorio o la pulsación cardíaca, con el fin de expandir la consciencia hacia los niveles físicos del Ser para ir regulando conscientemente luego, paulatina o sincrónicamente según las diferentes concepciones, los cuerpos o estratos superiores del Ser. Lo cierto es que naturalmente nuestro cuerpo físico no necesita de ello para poder cumplir con su función de mantenernos vivos en éste mundo material en que vivimos, y lo hace con una exactitud y regularidad que difícilmente podamos superar conscientemente nosotros. A modo experimental les propongo que intenten regular y sostener conscientemente su ritmo respiratorio durante más de una hora sin hiper ventilarse o sofocarse en ningún momento. Si lo logran, algo que dudo, midan el esfuerzo que ello ha implicado, y tengan en cuenta que nuestro cuerpo lo hace durante toda la vida sin descanso, y de no estar sujeto al envejecimiento producto de habitar la esfera temporal de la materia, lo haría eternamente y sin nuestra ayuda.

cuerpo-2Podemos ver en este cuerpo, y en sus diferentes sub-planos, el despliegue de la multiplicidad de funciones de cada uno de los diferentes elementos que lo constituyen. Nuestro Mercurio no solo se manifiesta en nuestra capacidad respiratoria aquí, sino que también posibilita el traslado, movilidad y vincularidad primaria de todo el cuerpo con el mundo. Venus no solo aporta a la asimilación alimentaria, sino que regula también nuestro equilibrio al tiempo que interviene en posibilitar nuestro emparejamiento al desplegar nuestro atractivo poder frente a un otro. Saturno no solo se concentra en la integración estructural de nuestro esqueleto, brindándonos sostén corporal, sino que también nos otorga una forma separada y perfectamente delimitada con el entorno; y etc. etc. etc., hasta desplegar cada uno la totalidad de sus funciones en este estrato del Ser. Podemos ver patentizado aquí el cómo cada una de estas cualidades de la energía opera una dinámica particular en una multiplicidad de sub-niveles simultáneos que se corresponden a su vez con los diferentes estratos o cuerpos del Ser de un modo holográfico si prestamos apenas un poco de atención. Esta misma dinámica se traslada a cada uno de los cuerpos o estratos constitutivos de la individualidad y operan, con su diferente cualidad, en la integridad de cada uno de ellos al tiempo que en la de la totalidad del Ser. Cada uno de estos cuerpos tiene una dominante particular, la que está dada por la diferente cualidad de la energía plasmada en cada uno de los planetas que los representan, y que se despliega integradamente en 7 modalidades diferentes que siguen la misma dinámica. El estrato o cuerpo Mental es del dominio natural de la Consciencia, y se corresponde con la astrológica energía planetaria del Sol. Se encuentra, por decirlo así, en el centro mismo del Ser, y es el estrato o cuerpo que tiene la función de coherentizar y de dar unidad a la totalidad del Sistema que constituye la integridad del Ser y de sus respectivos cuerpos. De allí el énfasis que se hace en su desarrollo y el por qué se lo reviste de tanta importancia.

corpus-3Nuestra Consciencia, es de por sí una intervención unilateral y arbitraria en los ritmos y dinámicas que tan perfectamente sigue la naturaleza, y tiene la capacidad de alterarlos en mayor o menor grado permitiendo una adaptación más veloz de la especie que la obtenida anteriormente por la naturaleza como conjunto. Su aparición en el desarrollo de los Seres constituye una mejora extraordinaria en términos evolutivos de todos los organismos que llamamos vivos. No podemos afirmar empero, que otros seres vivos carezcan de estos cuerpos, o de aquellos otros que intuimos e inferimos como más evolucionados; quizá estos solo permanezcan latentes en ellos al no haberse producido aún el fenómeno primario de la autoconsciencia que los despierte y permita un intercambio de paridad con nosotros a esos niveles. De hecho nuestro intercambio en el estrato emocional con ellos, tanto ya sean vegetales como animales, se ha revelado no solo como posible sino también como muy efectivo. El hecho es que la humanidad como conjunto sí lo posee de un modo muy claro y evidente, y ésto ha quitado el sueño a los filósofos en su intento por explicarlo desde siempre. Su serio estudio específico con fines de salubridad llevado adelante por la psicología y sus innumerables ramas, no fue aceptado por la sociedad en su conjunto sino hasta no hace históricamente mucho tiempo, apenas el siglo pasado. Anteriormente su exploración, justificación y manipulación, estaba exclusivamente en manos de las diferentes religiones y estaba solo reservado al acotado núcleo de sus oficiantes y dignatarios, a los denominados santones místicos, o a sus equivalentes culturales de los diferentes lugares del globo. Es desde hace relativamente poco que el cuerpo de la sociedad en un amplio conjunto a despertado a la importancia que reviste este estrato de la existencia individual y del poder que ello en sí mismo implica socialmente; a partir de lo cual ha efectuado movimientos en pos de una re-estructuración de la dinámica del conjunto exigiendo y haciendo valer las individuales autonomías y exigiendo el respeto a sus correspondientes derechos y libertades. Decimos recientemente, ya que podemos seguir el fenómeno de su aparición y desarrollo dentro del marco del período que denominamos como suficientemente documentado e histórico. Fue apenas en los dos o tres siglos anteriores que dio inicio, y recién ahora podemos ver su acelerada expansión mundial y el, más acelerado aún, fracaso de los distintos modelos de lograrlo; tiempo que parangonado con la cronología de la existencia humana podría antojársenos como un período sorprendentemente largo desde el que tomamos consciencia de la propia temporalidad para finalmente terminar de asumirla. Millones de años tomó al cuerpo social el poder despertar volviéndose auto-consciente y esto puede parecernos realmente mucho tiempo comparados con la expectativa de nuestra vida individual y midiéndola por la escala de nuestras generaciones, pero si lo comparamos con lo que sabemos de la probable edad del Universo y de su evolución, podemos decir que no hemos hecho tan mal papel en su desarrollo. Sobre todo teniendo en cuenta que en tan breve período ya hallamos descubierto que aún nos falta bastante para ser enteramente conscientes de un modo verdadero.

jungEs en este estrato o cuerpo específico del Ser en que centra su investigación la corriente de la astrología que llamamos humanista, tanto a niveles sociales como individuales, y dependiendo de su aplicación práctica termina fluyendo así luego por distintas ramas. Es aquí donde se la utiliza como una poderosa herramienta en lo que se denomina el auto-conocimiento de un modo efectivo y pleno. El seguimiento de las dinámicas en los otros estratos o cuerpos que constituyen a la unidad del Ser y su constatación, nos permiten afirmar una correspondencia con las diferentes actitudes y acciones que se operan en la esfera de lo que llamamos el Cuerpo Mental de la individualidad a cualquier escala en que ésta tenga lugar. Se hace necesario un estudio pormenorizado de los otros cuerpos para ver la afectación que surge de su inextricable interrelación, y para comprender en lo profundo el cómo es que se ha vuelto tan necesario para la supervivencia de la especie en un entorno también tan aceleradamente cambiante como en el que se ha transformado nuestro mundo y con quien nos vemos forzados a interactuar. Es desde la irradiación de este cuerpo central del Ser, la Consciencia, desde donde partir para echar luz en los diferentes espacios, aspectos, estratos y cuerpos que lo integran; pero como también hemos dicho, es importante no confundirlo con la totalidad de nuestro Ser. También es importante el saber que el mapa del que se dispone tras esta exhaustiva exploración, no es el territorio sino solo una subjetiva interpretación de él y que es absolutamente provisional, ya que este territorio es perpetuamente cambiante y creativo en sus formas y expresiones, y de su inagotable originalidad depende su sano y ulterior desarrollo a lo largo de las Eras. Bastante ayuda ya para evitar la arrogancia en que podría caerse, el asumir conscientemente el que solo se trata de una parte de la totalidad y no de la totalidad misma para prevenirla. Así mismo, debemos decir que este campo de la investigación astrológica no es tan reciente como podría parecer a primera vista. Desde antiguo se realiza esta exploración del Ser; solo que ante la falta de palabras que definieran de modo claro sus observaciones, formó parte de lo que se conoce en la tradición como Astrología Esotérica, y su lenguaje adquirió un simbolismo profunda y marcadamente religioso que generó no pocas confusiones durante más de un milenio. Apenas desde hace un siglo que comenzó con la aparición de la psicología y el acelerado desarrollo de las ciencias a desarrollarse un lenguaje en el que pueden re-traducirse sus conceptos a un medio de codificación e intercambio menos vago, que tienda a liberarla de la envoltura de prejuicios con que históricamente se la ha revestido.

indignadosEl atento estudio y aplicación del conocimiento astrológico en esta área, nos permite analizar desde un nuevo punto de vista al individuo tanto a niveles personales como sociales logrando una amplia perspectiva en una comprensión de él que es mucho más integral sino completa. Pero volviendo al cuerpo específico en donde se aloja la consciencia, podemos pasar a analizar en cómo se desenvuelve ésta y el modo de su dinámica. Como hemos advertido antes, aquí y en otros artículos, los sub-estratos en los que dividimos este cuerpo se encuentran expresados en la dinámica propuesta por la llamada Pirámide Caldea. Esto significa que no se encuentran dispuestos aleatoriamente sino que siguen una pauta en su despliegue hacia la totalidad conformante. Holográfica secuencia que está dada por los astrológicos significantes de la Luna, Mercurio, Venus, Sol, Marte, Júpiter y Saturno en ese orden. Dicho de otro modo, desde el estrato de la mínima consciencia, la autoconsciencia, al de la máxima, el de la consciencia total de la plenitud del Ser. El humano ha accedido a este estrato de su existir a través del sustrato de la autoconsciencia en el que parece haberse detenido como especie durante un largo período de tiempo resignado a un simple ser, estar y mantenerse, más en su largo interactuar con el mundo desde entonces ha paulatinamente desarrollado los dos sustratos superiores de vincularidad, regidos por Mercurio y Venus respectivamente, el primero debido al desarrollo de la razón y el segundo a la forzada aceptación de su irracional comprensión de la emoción; más recién ahora se hace necesario a nivel de especie el desarrollo pleno del sustrato siguiente, el del Sol, a un nivel masivo. Reflejo de ésto son los movimientos sociales actuales en diferentes países incluso respondiendo a polares situaciones reclamando por sus derechos individuales. Por un lado tenemos movimientos en el norte de África llenando plazas reclamando por lograr una democracia, y en Grecia, Irlanda, Italia, España y otros puntos de Europa plazas llenas con aquellos que han sido desencantados por una inaceptable dinámica de ésta. El Sol del Cuerpo Solar está despertando y reclama según su parecer, pero reclama, reclama para sí y para todos, es el Sol del Sol de lo que estamos hablando aquí, sobre el Sol como significante de la segunda regencia, la esotérica, del signo de Leo. Un nivel de la consciencia que se corresponde al llamado Sendero del Iniciado por el esoterismo, Segunda Vía o Segundo Camino.

PragaEl campo de la Consciencia es increíblemente vasto, enorme, pero solo es una parte del Ser, tan nimia o importante como cualquiera otra de él. No quiero dar con ello la idea de que no merezca una cuidada y metódica atención, sería eso equivalente a decir que nuestro cuerpo físico es algo inferior, desagradable y sucio que se debe rechazar, como se ha hecho más de una vez a lo largo de la historia de occidente arengado por la iglesia judeocristiana retrasando así el avance de la medicina y sumiendo en la ignorancia y el múltiple padecimiento a millones durante siglos; solo pretendo aquí decir que no lo es todo, como algunos pretenden darnos a entender. Ocuparnos solo de ella implicaría un descuido imperdonable de aquellas partes que aún no hemos desarrollado, y más hacia aquellas otras que hemos desarrollado mal o insuficientemente, como nuestro cuerpo emocional por poner el caso. Debemos pues, desarrollar una metodología más integral para tratar al Ser en toda su complejidad para comenzar a hablar luego de lo que entendemos por una adecuada salud. No terminamos aún de comprender la vida y ya manipulamos genéticamente organismos no solo jugando a ser sus futuros dioses, sino creyendo ya que en verdad lo somos. Cierto es que es nuestra inconsciencia lo que ha provocado ésto, debemos asumirlo, como que tampoco podemos seguir pensando en términos de unos y otros sino como un todo. No podemos seguir creyendo que eliminando una parte seremos más completos, no podemos seguir asesinando asesinos creyendo que con ello decimos que no debe asesinarse. No podemos seguir creyendo que si nosotros ganamos y otros pierden todo irá mucho mejor. Nuestra consciencia humana es la que está despertando a un nuevo estadio, y no despertará solo para los buenos negándose a los malos, está despertando para todos. El despertador está sonando y lo único que debiéramos preguntarnos simplemente es si estamos dispuestos a oírlo y accionar, o nos taparemos la cabeza con la almohada negándolo eternamente prometiéndonos que en un rato más, lo juro, que en un ratito me levanto y voy, solo para seguir y seguir soñando.