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Plutón en Capricornio: Los Modernos Coroneles.

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Así como la última dictadura, formalmente hablando claro, sufrida por el pueblo Griego se llamó “La Revuelta de los Coroneles” debido a que fue realizada por los cuadros intermedios y no por la cúpula militar, las nuevas dictaduras que pretenden alzarse con el poder ahora en la América Latina también provienen de los cuadros bajos de las fuerzas armadas. No se trata ya de intentos golpistas llevados a cabo por los oficiales o suboficiales del ejército formal, sino por las cúpulas y subalternos de las fuerzas supeditadas o de la seguridad interna de los países y ésto, es ni más ni menos que por la Maldita Policía.
Alejandro Fau | Plutón en Capricornio: Los Modernos Coroneles.

Cuando hablamos de Poder, enseguida orientamos la mirada hacia lo alto de las estructuras que lo encarnan creyendo estar bien orientados. Olvidamos que cualquier poder en la cima solo existe en función de que le sea otorgado por su base, que es en verdad quien lo posee. El intento de “Golpe de Estado” llevado a cabo por la Policía Nacional en la República del Ecuador el día 30 de Septiembre de 2010 usando como excusa una huelga en la fuerza y que fue desactivado por la veloz intervención de los países de la UNASUR, como así también la supuesta huelga policial en la Ciudad de Bahía y ampliada a Río de Janeiro, Brasil, en las últimas semanas, son solo ejemplos de los nuevos mecanismos de intervención que está ensayando el poder hegemónico imperial al Sur del Continente Americano con el fin de asumir el gobierno efectivo a través de un títere que lleve adelante sus negocios de dominación hemisferial. Ya no es viable el intento de un golpe de estado por medio de las fuerzas militares locales, por múltiples razones. La más obvia es el rechazo popular que esos intentos generarían en la población tras haberlos padecido hace aún relativamente poco tiempo, y por la consciencia social generada a partir de ellos y muy presente en la memoria de las personas que aún permanecen vivas sobre las verdaderas intenciones coloniales que se ocultaban tras de ellos. Otra menos obvia para el ciudadano común, es lo disminuido del número de efectivos de fuerzas permanentes disponibles en tiempos de paz y que puedan llegar controlar la situación social por sí mismos, la alta profesionalización militar actual de sus cuadros intermedios, y la escasez de altos mandos permeables a dicha idea intervencionista. El alto grado de depuración que sufrieron las estructuras militares en las nuevas democracias Latinoamericanas, más el suficiente tiempo de institucionalidad democrática transcurrido vuelven a ésta opción como muy difícil de ejecutar en lo práctico, sobre todo cuando los gobiernos actuales tienen una altísima legitimación ciudadana por medio del voto. Aún consiguiendo un puñado de altos mandos adictos a la hegemonía imperial, la única excusa que podrían tener las fuerzas militares de intervenir en el control social es el ser llamadas para intervenir en una revuelta popular armada que las fuerzas policiales no puedan manejar. Los únicos casos en que no pueden ser sofocadas por la policía estas acciones “populares” son: Por la ausencia de tal fuerza en la zona de operaciones (estar en “huelga” y negarse a intervenir, por ejemplo), o por ser la fuerza policial misma quién las comande. A partir de cualquiera de éstas hipótesis se pueden extremar fácilmente las consecuencias que acarrean, y llevar el cauce de los acontecimientos de modo tan violento que hagan viable una intervención directa de las fuerzas imperiales con fines supuestamente “humanitarios”. Las Repúblicas del Medio Oriente y del Norte de África son claros ejemplos de este burdo accionar de intervencionismo interno, y el que no quiera verlo deberá, pues, padecerlo.

OcupateLa ventaja de intervenir las fuerzas policiales y utilizarlas como arma de choque es el bajo costo operativo que ésto acarrea. Movilizar un ejército para ocupar posiciones de control entre la sociedad es un asunto de una muy alta complejidad y costos; hay que efectuar un planeamiento previo para evaluar la cantidad de tropas que deben ser asignadas a los diferentes lugares diferenciando éstos por densidad, peligrosidad, necesidad operativa, etc.; asignar recursos comunicacionales, de movilidad y armamentos para que desempeñen su tarea; trasladarlos hasta sus posiciones; etc., etc., etc., e insume algo mucho más vital si se quiere lograr el éxito por medio del factor sorpresa: Tiempo. Mientras que, comparativamente, la utilización de las fuerzas policiales tiene la ventaja de que ya se encuentra totalmente armada y desplegada adecuadamente de antemano, ya conoce el territorio de su entorno operativo lo que redunda en una mayor velocidad en la desactivación de cualquier contra-ofensiva que pudiera implementarse, e incluso puede actuar preventivamente de antemano al conocer directamente a los actores sociales que podrían provocar inconvenientes o intentar agruparse en una muy probable resistencia. Su conocimiento del tipo de accionar delictivo en su zona le otorga la ventaja de poder evaluar adecuadamente el tipo y cantidad de armamento presente entre los civiles, y su connivencia con las mismas bandas delictivas la posibilidad de sumar cuantitativamente efectivos para-institucionales que lleven la escalada de violencia y de caos civil a los niveles esperados en la operación planeada muy rápidamente. El inmenso grado de corrupción y la casi ausencia de formación intelectual, los vuelven un blanco fácil y privilegiado entre todas las oficinas de inteligencia imperiales, mientras que el ser el repositorio de los elementos indeseables expulsados de otras fuerzas en anteriores depuraciones que se llevaron a cabo en las fuerzas armadas tras los golpes militares, los vuelven ideológicamente más permeables y aptos para ser captados emocionalmente de modo fácil. A nadie escapa que los diferentes cuerpos policiales son los gerenciadores tanto de la mayor parte de los delitos de robo, narcotráfico y trata de personas en su área de influencia, como así también los responsables de la mayoría de los asesinatos que se cometen y del actuar como fuerza intimidatoria de alquiler a quien pueda pagarla, sin importar la licitud de sus propósitos. Dentro de los territorios en que ejercen sus funciones constituyen un verdadero Estado dentro del Estado y su control efectivo real está casi totalmente fuera del alcance de toda norma legal por lo que su cotidiano accionar está revestido de un marcado tinte de impunidad. La policía es la fuerza represiva por excelencia del poder político local, y esto ya es razón suficiente para carecer de cualquier respeto o prestigio entre la población de cualquier lugar del planeta. Según la estadísticas de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en cualquier país del mundo, aún en aquellos gobernados por Dictaduras Militares, la población teme más al accionar de la policía local que al del ejército nacional.

RepresionEn los regímenes totalitarios es crucial el aparato policial para someter a un estrecho control a la propia población tanto con el fin de aplastar tempranamente cualquier disidencia como para intimidarla volviéndola más dócil en la aceptación de medidas anti-populares que se quieran implementar. Nadie duda que el temor provocado por el terrorífico accionar de la policía secreta nazi, la tristemente famosa Gestapo, fue incluso mucho más efectivo que el incesante accionar del ministerio de propaganda del régimen para lograr la masiva convocatoria a los actos políticos. Nadie temía que fueran a buscarlo los militares para fusilarlo en la plaza pública por su traición a la causa, sino que la policía fuera a buscarlo, violara a su esposa e hijas, robara sus pertenencias y a él lo torturara y matara sin que nadie siquiera se enterara. Lo mismo sucede en el cotidiano de hoy en día bajo un gobierno de facto, en donde ante un retén militar en la ruta se acerca uno bastante tranquilo y dispuesto a colaborar, pero tiembla ante cualquier control policial nocturno en donde sabe que, cuanto menos, será despojado impunemente de algún dinero sin que siquiera medie alguna causa válida. La única causa para ser detenido por un control policial, aún bajo regímenes democráticos, debido a cualquier acción ilegal o delictiva en la que se esté implicado, es la falta de dinero suficiente para pagar “la tarifa” exigida en cada caso. La falta de profesionalización, los bajos salarios y el alto riesgo, han provocado que las fuerzas policiales estén integradas por una mayoría de elementos que fueron atraídos no por la vocación de proteger y servir a la comunidad, sino por la gran posibilidad de realizar negocios sucios paralelos amparados en la consiguiente impunidad que les brinda el uniforme y la legal portación de un arma. El soborno, la protección a delincuentes, el proxenetismo, el juego ilegal y el narcotráfico conforman jugosos ingresos que son distribuidos en esta institucionalizada “mafia” muy escrupulosamente y según el escalafón detentado dentro de la fuerza. Cual modernos Corsarios urbanos no delinquen para sí, sino para una superioridad que los ampara y protege. Aún así, las fuerzas de seguridad son quienes detentan el verdadero poder de las armas fronteras adentro de cualquier Estado. Por regla general la independencia de un organismo central a niveles nacionales que las supervisen o las regulen les brinda la libertad necesaria para poder operar de modo efectivo y al mejor postor, aún siendo éste un interés extranjero. Es momento de que los países que prefieran mantenerse por afuera del accionar colonialista imperial comiencen a prestar la debida atención a estas fuerzas y las profesionalicen y depuren adecuadamente si no quieren sufrir sobresaltos.

Corpo-civilDice hasta el más común de los diccionarios sobre el término Policía: “Herramienta Estatal para garantizar la aplicación de las normas y leyes. La doctrina policial es el conjunto de ideas u opiniones, preceptos éticos, legales y conceptos aceptados oficialmente y en los cuales se fundamenta la labor policial, integrando principios sobre su función institucional, los fundamentos filosóficos y legales del Derecho Policial vinculado a la defensa de los derechos humanos, la ley, el orden y la seguridad. De esta forma, la doctrina precede y sustenta los conocimientos y conceptos teórico-prácticos sobre la Seguridad ciudadana, los órdenes interno y público. Existen numerosas doctrinas en relación con el derecho de policía que se sustenta del Derecho Constitucional y del Derecho Administrativo. Del primero deriva los conceptos de derechos y libertades, del segundo la noción de servicio público. La función primordial del Derecho de Policía es la defensa y regulación de los los derechos humanos y las libertades individuales en el ámbito preventivo de la función del Estado y es derecho indelegable de éste, para asegurar así el orden público interno.” Lo anterior nos aclara algo de su función, pero nada de su origen como fuerza interna armada e independiente del aparato militar de un Estado. Fue en 1476, en Europa, en que se instituyó en Castilla posiblemente el primer cuerpo policial del mundo denominado como tal: “La Santa Hermandad”, era la policía nacional y duraría como tal hasta el año 1834 en donde fue disuelta para, recién una década después, instituir la actual Guardia Civil Española. Hasta ese momento el poder de policía era ejercido por las fuerzas militares de las ciudades-estados desde los tiempos antiguos, pero su arbitrariedad y abuso de poder, producto de estar habituados al saqueo e iniquidades producto de su accionar en tiempos de guerra, finalmente llevó a la conclusión de los Castellanos que debía formarse una fuerza civil que velara por los bienes, seguridad y derechos de los ciudadanos al tiempo que también ejercieran una discreta vigilancia sobre el propio pueblo. Claro que también obedeció a razones de índole económico-social, ya que sus filas estaban integradas casi exclusivamente por militares demasiado viejos para ser enviados a la guerra o en los necesarios viajes de exploración que comenzaban a emprenderse con el fin de ampliar el poderío territorial y económico del reino y, claro, evitar que se dedicaran al pillaje, pues no había jubilaciones en aquellos tiempos con la cual pudiesen solventar su civil existencia si es que no habían logrado acumular bienes en el saqueo normal provisto por las guerras. Una irredenta pandilla de para nada desdentados perros de la guerra, llamados Alguaciles, armados solo con garrotes hasta la masiva difusión de las armas de fuego, pues inicialmente también tenían prohibida la portación de espadas y puñales. Este formato de fuerza represiva civil fue rápidamente imitado por el resto de los reinos y naciones de la época logrando una sustancial reducción del asalto en los caminos, no tanto por medio de una mayor represión y control de éstos, sino por brindarle empleo a los antiguos salteadores. En tiempos Coloniales este formato fue exportado a los territorios de ultramar y transformados en fuerza de choque y de espionaje ciudadano en los denominados Consejos Ciudadanos y Cabildos locales (actuales Municipios), y así pues seguimos hasta hoy.

PoliLo complejo de controlar esta fuerza armada es la excesiva fragmentación de ella que existe en las naciones en donde si bien existe una jerarquía jurisdiccional al respecto, cada una es autónoma en lo práctico. Baste como ejemplo la República Argentina, que es el territorio que más conozco por haber nacido y por vivir actualmente allí, con las divisiones y competencias que estas tienen en la actualidad y la razón por la cual recientemente se ha creado un Ministerio de Seguridad de carácter Nacional. En orden de relevancia aquí coexisten: La Policía Federal Argentina (PFA): Institución armada que depende del Poder Ejecutivo Nacional y cumple funciones de policía de seguridad y Judicial en el ámbito de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y entiende en delitos Federales en todo el territorio del Gobierno de la Nación. Cuenta con destacamentos en todas las provincias del país, y comparte la función de policía local en la Ciudad de Buenos Aires hasta la completa conformación de la Policía Metropolitana cuando perderá el poder de policía local en la Capital Federal dedicándose en consecuencia exclusivamente a los crímenes y asuntos federales a lo largo y ancho del país. Se encarga de investigar temas con respecto al crimen organizado, contrabando de drogas, lavado de dinero, contrabando de personas, engaños electrónicos y terrorismo. Cuenta con el Grupo Especial de Operaciones Federales (GEOF) encargado de llevar a cabo misiones antiterroristas y antinarcóticos así como del rescate de rehenes y de brindar protección a jefes de estado que visiten el país. Cuenta también con las divisiones de: Policía de Seguridad, Policía Motorizada, el DOUCAD (División Operaciones Urbanas de Contención y Actividades Deportivas), el CGI (Cuerpo Guardia de Infantería), el GOM (Grupo Operativo Motorizado) y la PM (Policía Montada), que son todas unidades especializadas en diversas actividades de control de disturbio urbano. Así mismo cuenta con un Cuerpo de Aviación Federal (CAF) que incluye aviones y helicópteros para el uso exclusivo de la fuerza. Aparte del GEOF, esta el GE-1 (Grupo Especial 1) que es el grupo de la CGI especializada en acciones de alta, mediana y baja intensidad. También cuenta con su propia unidad de bomberos y diversos equipos de rescate. Es miembro de la INTERPOL (Policía Internacional) desde el año 1962. - La Prefectura Naval Argentina (PNA): cumple la función de policía de seguridad en los mares, ríos y lagunas del territorio nacional, sus funciones también dependen del Poder Ejecutivo Nacional. Ejerce de policía de seguridad de navegación y orden público en las aguas de jurisdicción nacional y puertos. Además cumple obligaciones de Estado Rector del Puerto, por lo que se encarga de la entrada y salida de buques y el control de sus condiciones de seguridad (en otros países se la denomina Guardia Costera o Cuerpo de Guardacostas). - Gendarmería Nacional Argentina (GNA): Es la fuerza de seguridad con mayores características militares que depende del Poder Ejecutivo Nacional y brinda seguridad interior en todo el territorio (en otros países se la llama Guardia Nacional). En el ámbito federal cumple la función de policía de seguridad y judicial, así como policía de prevención y represión de infracciones a leyes y decretos especiales. Es el órgano encargado de controlar, defender y vigilar todas las fronteras del país, interviene en temas como las migraciones clandestinas, contrabando, terrorismo, narcotráfico, narco-terrorismo, infracciones interjurisdiccionales del transporte de carga y pasajeros, medio ambiente, alteración del orden público y evasión fiscal, entre otras. - Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) Institución encargada de proteger y resguardar la seguridad en los aeropuertos argentinos y también depende del Poder Ejecutivo Nacional, reemplazó en 2005 en estas funciones a la antigua y militarizada Policía Aeronáutica Nacional (PAN), cuya característica era ser una dependencia interna de la Fuerza Aérea Argentina, a través de su Comando de Regiones Aéreas, como Autoridad Aeronáutica de los aeropuertos. - La República Argentina es un Estado federal y cada una de sus provincias goza de soberanía, de hecho las provincias tienen su propia Constitución y división tripartita de poderes, y cada provincia posee su propia fuerza policial responsable por el mantenimiento del orden público y la prevención del delito dentro de las respectivas jurisdicciones provinciales. Todas estas fuerzas se encuentran debidamente armadas e incluso poseen armamento pesado, propio de algunos ejércitos, para usar en caso de creerlo necesario. A su vez existen también las Policías Metropolitanas o Municipales que operan y tienen jurisdicción en diferentes ciudades las que, salvo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, no están autorizadas a la portación de armas (al menos formalmente).

enjambreComo vemos el listado es muy largo. Hemos definido las capacidades y competencias de la Policía Federal Argentina (PFA) con sus diferentes Grupos Especializados, salvo los puramente científicos, para dar una idea del poder de fuego de cada una de las respectivas Policías Provinciales las que, cual un holograma, tienen la misma o similar composición (en algunos casos incluso ampliadas debido a cuestiones geográficas en donde se vuelven necesarias capacidades operativas de tipo especial). El hecho conceptual es que la policía de los estados Provinciales (en otros países se los llaman simplemente Estados o Regiones) cumple con las mismas funciones que cumplían en el medioevo los distintos ejércitos bajo el exclusivo mando y capricho del señor feudal aún dentro de un mismo reino, y como tal son utilizados a la hora de tener bajo su dominio y control a las diferentes poblaciones supeditadas a ellos. Es paradigmática la corrupción y crueldad con que operan algunas de ellas, y son motivo de conversación frecuente entre los transportistas de larga distancia que atraviesan o tienen como destino sus dominios territoriales los diferentes modos de ganar sus favores o de prevenirse de sus particulares vicios y caprichosos accionares. Lo cierto es que ejercer la coordinación entre todas estas fuerzas es un tema que reviste una altísima complejidad ya que entre muchas de ellas existen inocultables rivalidades, pero intentar ejercer una mínima supervisión o control externo de cualquier tipo es algo prácticamente imposible. Lo extenso de los territorios sobre los que actúan y lo nutrido de su número fomentan la posibilidad de accionar impunemente de modo arbitrario, como de hecho muchas veces sucede. La mayor fuerza policial dentro del territorio argentino es la de la Provincia de Buenos Aires, que roza los 70.000 efectivos en plena actividad y funciones. Nos impresiona la capacidad imperial de desplegar tropas durante sus impunes acciones militares por el mundo e invadiendo territorios en números cercanos a los dos centenares de miles de efectivos como rápida fuerza de ocupación, pero ni siquiera tomamos en cuenta que hay cerca de medio millón de efectivos debidamente entrenados, armados y desplegados de manera tal que pueden dominarnos y asumir el control del país en un abrir y cerrar de ojos si se lo propusieran seria y coordinadamente, y todo sin apelar a ninguna de las fuerzas militares tradicionales existentes... En estos tiempos turbulentos y de profundos cambios que vivimos con los tránsitos de Plutón por el signo de Capricornio, Neptuno ya entrado definitivamente en Piscis y Urano en Aries, debemos ser plenamente conscientes de que las apariencias más que nunca pueden llegar a engañarnos. Me vienen a la memoria las palabras del astuto Shu Nang Yu, un chino instructor de artes marciales con quien entrenaba siendo yo un adolescente: “No subestimes a los pequeños de aspecto manso. Aún frente a un enorme tigre siempre tendrás oportunidades de vencer, pero frente a un enjambre de enfurecidas abejas nunca tendrás ni una.”

2 Comentarios

graciella (21.Feb.2012 @ 22:44 gmt) dijo,
Excelente análisis!
Creo que cada día sigue creciendo la furia de las "dulces" abejitas de todos los países...
magu (9.Mar.2012 @ 22:17 gmt) dijo,
qué lindo artículo, me encanta, estoy de acuerdo en todo.