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Inventó un auto redondo y sueña que llegará a la Luna

Inventó un auto redondo y sueña que llegará a la Luna
El argentino Agustín Cirino participará de un concurso internacional de Astronáutica.

Río Cuarto. Hace más de 20 años que a Agustín Cirino se le ocurrió la idea inédita de hacer un vehículo redondo. Conmovido por la guerra de Malvinas, este emprendedor que hoy tiene 80 años, se ilusionó con “poner en una burbuja a los soldados, una esfera que repeliera las balas, los mantuviera calientes y pudiera andar sobre cualquier tipo de terreno”.

Primero hizo un prototipo pequeño, que probó afanosamente en el patio de su casa y hasta en su pileta. “Son dos esferas, una dentro de otra: la interna se mantiene estática y tracciona sobre la cara interna del globo externo mediante un sistema eléctrico ecológico”, explica. Apasionado por su hobby, cuenta que, en algún momento, hasta pensó en hacer una pelota de fútbol gigante que sirviera para la presentación de algún mundial. Bautizó al “auto redondo” como “Gloster” y ahora sueña con acondicionarlo para que llegue a la Luna.

Agustín asegura que el gran globo rojo puede rodar hasta a 20 kilómetros por hora, en terrenos pantanosos, por la nieve, sobre o bajo el agua. El interior de esta suerte de nave es absolutamente estable, no gira, y cuenta con dos butacas semejantes a las de un auto convencional. El Gloster tiene dos cámaras, que guían la conducción.

Cuando Agustín necesitó ensamblar el motor eléctrico de 36 voltios a la computadora del artefacto, contactó a un joven especialista Ezequiel Rabaglino, quien lleva centenares de horas trabajadas en el proyecto, con el mismo entusiasmo que el abuelo.

El corazón del invento, el sistema de tracción, fue patentado en 1996 por Cirino. Ahora, lo que los ilusiona es un concurso de la Fundación X Price, auspiciado por Google. Hay 20 millones de dólares de premio para el artefacto que sea capaz de recorrer cinco kilómetros de la superficie lunar y enviar fotos y videos a la Tierra.

Agustín está convencido de que el Gloster supera a todo lo conocido y que, a diferencia de los robots que hoy se envían al espacio “con patas tipo araña”, éste “podría abrirse como una naranja para tomar imágenes y muestras y luego seguir rodando, a gran velocidad”. Los riocuartenses buscan ahora inversores.

Rabaglino, quien diseñó la parte electrónica del prototipo, explica que el Gloster “pesa 700 kilos y en la luna pesaría 180 y requeriría adaptaciones, pero lo importante es el sistema de tracción, que tiene una buena superficie de apoyo y sustentación interna”.