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El año 2008 tendrá un segundo más de lo previsto

El año 2008 tendrá un segundo más de lo previsto
Cuando 2008 se convierta en 2009 al final de este mes, se añadirá un segundo a cada reloj. Pero, ¿quién decide qué hora es? Eso puede saberse gracias al cronometrador en jefe: el director mundial del tiempo. Damos por sentado el tiempo. La mañana se torna tarde, el otoño se desliza hacia el invierno y el año se vuelve historia cuando la Tierra completa un viaje más alrededor del Sol.

Pero ¿qué es el tiempo? ¿Cómo se mide su paso? ¿Corre siempre al mismo paso? ¿Tuvo un principio y alguna vez finalizará? Tales preguntas son inmensamente importantes para comprender nuestro lugar en el universo y para que el siglo XXI funcione.

Desde transacciones financieras hasta navegación satelital, todo depende de que todos en el planeta acuerden una señal de tiempo única y precisa. Si hay una equivocación, se arriesgan vidas y dinero. La responsabilidad de asegurar que todos tengamos la hora exacta recae en Dennis McCarthy, especialista en la medición del tiempo del Observatorio Naval de EE.UU., el director mundial del tiempo.


El director mundial del tiempo
Más que nadie, McCarthy aprecia cuán imperiosa es la necesidad de que la población mundial esté sincronizada. Pero, para aquellos que no pasan sus días consultando relojes atómicos, ¿por qué es tan importante saber qué hora es? Piense, por ejemplo, en cómo funciona el navegador satelital.

Existe una rede de más de 30 satélites orbitando la Tierra que transmiten una señal de tiempo de alta precisión directo al sistema de navegación de un auto. Esas señales viajan a la velocidad de la luz, que es muy cerca de un pie (o 30 cm) cada mil millonésimas de segundo –o un nanosegundo–.

Basado en la capital estadounidense, Washington, la misión de Dennis McCarthy es vigilar las pequeñas variaciones de la rotación del planeta y añadir o sustraer “segundos bisiestos”. El próximo será añadido el 31 de diciembre de este año, de manera que el diciembre de 2008 será más largo que el diciembre de 2007... todo un segundo más largo. El director del tiempo trabaja en el igual de pomposamente nombrado Servicio Internacional de Rotación de la Tierra y Sistemas de Referencia.

Allá llega la información sobre la rotación del planeta enviada desde una serie de observatorios en todo el mundo que calculan cuál es la posición exacta de la Tierra según un cuadriculado construido con objetos astronómicos distantes y extremadamente brillantes, conocidos como quásares. Estos son galaxias distantes, algunas a más de 10 mil millones de años luz de distancia, que brillan con la luz de un billón de soles.

Debido a que son tan distantes, su posición en el firmamento es absolutamente fija en relación con la Tierra de manera que son un sistema de referencia precisa y constante con el cual se puede medir el grado de rotación del globo y así mantener nuestros relojes sincronizados con la rotación de la Tierra. “El reloj atómico transmite una señal electrónica que es esencialmente análoga al tic-tac de un reloj de péndulo... que hace tic cada segundo o cada dos”, explica McCarthy.
“En este caso, provee algo que va a 9.000 millones por segundo, una muy refinada definición del tiempo”. Y si esto no fuera suficiente, hay un problema aún más fundamental cuando se trata de que todo el mundo tenga la hora correcta.