Novedades

Los Cazadores de la Partícula Fantasma

Los Cazadores de la Partícula Fantasma
Nazis, tráfico de oro, de wolframio y de judíos, bandoleros, materia oscura y neutrinos. Un extraño cóctel histórico y físico entre las altas cumbres y las nieves perpetuas del Pirineo aragonés.

Nos encontramos en uno de los lugares más misteriosos y desconocidos de la geografía española, a escasos 10 kilómetros de la frontera con Francia. Lo primero que se pregunta uno es qué hace una estación de tren así en un lugar como éste. Con 241 metros de longitud, 365 ventanas (tantas como días tiene el año) y 156 puertas dobles, la Estación Internacional de Canfranc sorprende por sus desorbitadas medidas y por su emplazamiento imposible.

 

Para construir esta obra faraónica de estilo modernista, inaugurada el 18 de julio de 1928, los obreros removieron millones de metros cúbicos de tierra y plantaron miles de pinos albares. Canalizaron el río Aragón e hicieron un túnel de casi ocho kilómetros para conectar España con Francia: el del Somport, toda una proeza de la ingeniería de principios del siglo XX.

 

Hoy, el túnel ferroviario, cerrado desde 1970, acoge el Laboratorio Subterráneo de Canfranc (LSC). «La primera vez que entramos en el túnel del Somport, que estaba en desuso, fue el 15 de enero de 1985. Lo que pretendía el grupo de la Universidad de Zaragoza entonces, compuesto escasamente por media docena de personas, era instalar un experimento para buscar una partícula subnuclear, el neutrino», manifiesta José Ángel Villar, director asociado del Laboratorio Subterráneo de Canfranc. Aquel reducido grupo de científicos estuvo liderado por Ángel Morales, quién murió pocos días antes de la inauguración de las instalaciones que él mismo había impulsado y a quien recuerda una placa situada en la entrada de la sala principal.

 

Aunque la existencia de esta esquiva partícula 'fantasma' ya se postuló en los años 30 del siglo pasado, no se detectó hasta la década de los 50. Los neutrinos, durante mucho tiempo considerados como carentes de masa, la tienen, aunque sea débil, lo que permite comprender el funcionamiento interno de la materia y conocer así mejor el Universo. La rama del saber que estudia los comportamientos extraños de las partículas subatómicas, inexplicables mediante el Modelo Estándar, es la Física de Sucesos Raros.

 

En busca del 'silencio cósmico'

 

Desde 2012 es posible, con cita previa, visitar el laboratorio. Entrar en el interior de la montaña de El Tobazo en busca del «silencio cósmico» es emocionante. 850 metros de roca se ciernen sobre nuestras cabezas. El acceso se hace por el túnel carretero de Somport, de 8.608 metros de longitud, el más largo de España, abierto al público en 2003 y que discurre paralelo al antiguo túnel ferroviario. Alberto Bayo, experto en electrónica física, será nuestro guía en este viaje a las entrañas de la materia.

 

«El primer problema del laboratorio fue cómo adaptar la 4L que existía entonces a los raíles del tren. Además, los vecinos del pueblo se quejaban porque no les gustaba que entráramos en el túnel con un vehículo donde ponía Física Atómica y Nuclear», comenta Pipo, el sobrenombre con el que conocen sus compañeros a Alberto Bayo.

 

«En 1985, las instalaciones estaban compuestas por una gran galería de 120 metros cuadrados y otras dos, más pequeñas, de unos 18 metros cuadrados. Años más tarde, el apoyo gubernamental y la construcción del nuevo túnel hicieron posible ampliar el espacio para los experimentos. Hoy, el área total del LSC es de unos 1.250 metros cuadrados, que corresponde a un volumen de 10.000 metros cúbicos y consta de dos salas experimentales en las cuales se distribuyen los experimentos, además de oficinas, una sala blanca, un taller mecánico y una sala de almacenamiento de gases», explica Pipo.

 

El paseo entre detectores de germanio, grúas hidráulicas y ordenadores de todos los tamaños se hace complejo. Por mucho que el investigador se empeñe -y aunque sea imposible explicarlo más claramente-, la materia subatómica se torna ininteligible. Lo único realmente claro es que actualmente existen seis experimentos con 281 investigadores de 20 nacionalidades. De esos seis experimentos, dos están dedicados a la materia oscura, tres son de física de neutrinos y uno trata la geodinámica.

 

Los dedicados a los neutrinos son BIPO, una instalación destinada a la medida de la radiopureza de grandes láminas de materiales utilizados en el experimento de doble beta SuperNEMO; NEXT, un proyecto líder mundial que estudia la naturaleza de los neutrinos buscando un tipo inusual de desintegración llamado desintegración doble beta sin neutrinos y SuperKGd, cuyo objetivo es establecer medidas de bajo fondo utilizando detectores de germanio.

 

Ya es hora de regresar a la superficie pirenaica. Hace una semana, el Consejo de Ministros autorizó un nuevo presupuesto para alargar la vida del convenio de colaboración entre el Ministerio de Economía y Competitividad, el Gobierno de Aragón y la Universidad de Zaragoza, el consorcio de organismos que gestionan el LSC. Gracias a este acuerdo, el Laboratorio Subterráneo de Canfranc contará con 9,7 millones de euros de los gobiernos central y autonómico para seguir investigando cinco años más, de momento, hasta finales de 2021.

 

Unas condiciones únicas

 

Según explica José Ángel Villar, el Laboratorio Subterráneo del Canfranc «reúne unas condiciones ambientales especiales para poder realizar los experimentos que les solicitan desde distintas partes del mundo. En concreto, según Villar, en el LSC se ha reducido lo máximo posible el nivel de radiactividad con el fin de no estar expuesto como en la superficie terrestre a los miles de millones de partículas procedentes de la radiación cósmica del espacio».

 

Villar pone como ejemplo que la presencia de unas partículas denominadas muones se reduce en 100.000 veces dentro del laboratorio subterráneo en comparación con la superficie terrestre: «La ausencia de ese ruido habitual en el exterior permite realizar experimentos en Astrofísica y conocer mejor las propiedades de partículas como los neutrinos, de cuya composición apenas se sabe. También se están llevando a cabo experimentos para estudiar los movimientos tectónicos».

 

«El LSC está en una situación que, por tamaño, le hace ser el segundo más grande de Europa. Por profundidad, está en una situación media. No es ni el más profundo ni el menos profundo. Y, por localización, está ubicado en un lugar privilegiado de Europa, con lo cual podría albergar en el futuro experimentos que precisen coordinación con otros laboratorios», añade el experto en Física Molecular y Nuclear.

 

A Villar le gusta destacar que desde hace unos años el LSC ha tomado otra dimensión. Empieza a ser conocido no sólo por la Ciencia, sino también por su emplazamiento e importancia, e incluso tienen desbordada la lista de espera para visitarlo.

 

La Estación Internacional de Canfranc ha sido, a lo largo de su historia, plató de numerosas grabaciones cinematográficas y televisivas, tanto reales, como de ficción. La Historia forma parte de estas idílicas tierras del norte de Aragón. Durante la II Guerra Mundial, agentes de las SS vigilaban este importante nudo de comunicaciones. Por allí pasaban vagones cargados de cítricos, oro y metales preciosos, material bélico y judíos atemorizados.

 

En el año 2000, Jonathan Dias, un conductor de autobús francés y guía turístico, encontró entre las ruinas de la estación internacional documentos que dejaban constancia, durante la II Guerra Mundial, del tráfico de 86 toneladas de oro por este paso fronterizo. En estos años, el gobierno de Franco cambiaba wolframio por oro judío con el gobierno de Adolf Hitler. El wolframio, procedente del este de la Península Ibérica, le servía al dictador alemán para blindar su material bélico.

 

Hoy, la misma montaña por donde se expoliaba el oro de los judíos asesinados filtra la radiación cósmica necesaria para la investigación de sucesos naturales particulares. Lugares como el Laboratorio Subterráneo de Canfranc nos permitirán comprender en un futuro cercano de qué está compuesto el 85% de la masa del Universo, algo desconocido hasta la fecha.