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ICE-CUBE El Observatorio Mimado de los Neutrinos comienza a operar

ICE-CUBE El Observatorio Mimado de los Neutrinos comienza a operar
Este día, se anuncia que las instalaciones erigidas en la Antártida para la detección de neutrinos se encuentran en condiciones de comenzar a operar. “Después de diez años de tanteos y pruebas, la construcción del mayor observatorio de neutrinos del mundo, instalado en el hielo de la meseta antártica, ha culminado y ahora se trata de detectarlos y desentrañar los misterios que encierran”, que podría explicar gran parte de la física de las partículas (La Nueva España. Oviedo).

El complejo dispositivo “consta de 86 canales y (…) un total de 5.160 sensores ópticos que conforman el detector principal, que tiene unas dimensiones colosales: un kilómetro cúbico de hielo en el que se ha dispuesto una nube de instrumentos. El conjunto forma el observatorio de neutrinos IceCube y está en la base Amundsen-Scott, que la Fundación Nacional estadounidense para la Ciencia tiene en el Polo Sur”.

 

Se considera que la ubicación “es muy ventajosa para detectar esas partículas elementales (...) originadas en algunos de los fenómenos más espectaculares del Universo. En las profundidades del hielo antártico, el IceCube puede registrar las colisiones, escasísimas, de los neutrinos con los núcleos atómicos de las moléculas de hielo”.
Se sabe que algunos neutrinos “proceden directamente del Sol, otros son el resultado de la  interacción de los rayos cósmicos con la atmósfera de la Tierra y también pueden proceder de fuentes astronómicas mucho más lejanas y espectaculares como, por ejemplo, explosiones de estrellas en la Vía Láctea y aún más distantes, en otras galaxias”.

 

“La realidad de los neutrinos es fantástica. En sólo un segundo billones de neutrinos atraviesan el cuerpo humano. Y continúan su rumbo, atraviesan la Tierra y siguen en su alocada carrera. Como su nombre indica, no tienen carga eléctrica, así que no interactúan con otras partículas cargadas y la posibilidad de que se produzcan colisiones es mínima, teniendo en cuenta su reducidísimo tamaño y que en realidad la materia es fundamentalmente vacío (...) apenas tienen masa. Por eso mismo son difíciles de detectar, porque tiene que producirse una colisión, captarla y medirla. De ahí, asimismo, las dimensiones del detector de la Antártida”.

 


La culminación de la construcción del IceCube completa uno de los más ambiciosos proyectos científicos internacionales.