Novedades

Cuenta regresiva: Hay 7 años y medio para reducir las emisiones de carbono

Cuenta regresiva: Hay 7 años y medio para reducir las emisiones de carbono
Según estudios realizados por la National Oceanic Atmospheric Administration (NOAA) y el Norwegian Polar Institute, quedan solo siete años y medio para reducir las emisiones de carbono que producen el calentamiento global. Airbus ha tomado las ideas de un concurso universitario para introducir reformas a sus aviones para reducir la emisión de CO2: aviones sin ventanas.

Las mediciones de concentración de CO2 en la atmósfera realizadas por la National Oceanic Atmospheric Administration (NOAA) y el Norwegian Polar Institute coinciden en resaltar que quedan apenas siete años y medio para estabilizar la situación y reducir las concentraciones de gases invernadero por debajo de niveles que "no supongan disparar mecanismos de retroalimentación que hagan el calentamiento global imparable".

Según informa la organización Globalízate en un comunicado, ambos centros señalan que los niveles se están acercando al punto de no retorno de 450 partes por millón (ppm) donde el calentamiento será ya "incontrolable", esto es, que aunque el hombre comenzara a reducir sus emisiones la concentración del gas invernadero seguirá subiendo. Concretamente, la NOAA apunta que el nivel del gas invernadero alcanza las 391 ppm, mientras que el Norwegian Polar Institute habla de 397 ppm.

En este sentido, el documento, publicado esta semana en la revista Science, revela que el nivel de dióxido de CO2 actual es el más alto desde hace 2,1 millones de años y no desde hace 400.000 años como se venía asegurando hasta el momento. El estudio también podría descartar la teoría de que la causa de la caída de los niveles de CO2 han sido las glaciaciones terrestres.

Por su parte, aseguran que el incremento de los gases invernaderos se debe a la quema de combustibles fósiles y a la deforestación. "El dióxido de carbono es absorbido por el mar y las plantas en la fotosíntesis, devolviendo oxígeno y creando las estructuras biológicas de los árboles y plantas, pero el aumento por la actividad humana es superior a la capacidad de absorción de la biosfera", señala el documento.

Por otro lado, en el océano la absorción está alcanzando su límite y está provocando la acidificación de los océanos, según alerta la asociación Globalízate. Asimismo, también aclara que el principal efecto de este fenómeno es el vapor de agua, aunque éste tiene grandes variaciones espaciales y temporales dependiendo de la zona.

Así por ejemplo, su concentración es máxima en la zona ecuatorial y cerca del mar, mientras que es mínima en los desiertos y en los polos, ya que las bajas temperaturas admiten muy poca concentración de vapor de agua.

El tiempo medio de duración del vapor de agua en la atmósfera es mucho menor que el dióxido de carbono que tiende a difundirse por la atmósfera tras ser emitido desde las industrias o el transporte. Además, también se están registrando aumentos de otros gases invernadero como el metano (procedente de la industria ganadera), el óxido nitroso (procedente principalmente de la industria agrícola) y los clorofluorocarbonos.

Airbus apuesta a producir aviones sin ventanas

El reto era reducir la emisión de CO2 de los aviones comerciales. Cuatro alumnos de la Universidad Politécnica de Valencia decidieron quitar las ventanas de la cabina de pasajeros, haciendo al avión más aerodinámico y mejorando la eficiencia de su consumo energético. El proyecto ha quedado entre los cinco finalistas del premio Fly your Ideas que el gigante Airbus convoca entre los universitarios del mundo.

El certamen lo ganaron dos universidades de Australia y Singapur, pero Airbus se ha quedado con la idea del equipo español, dirigido por el profesor Ricardo Gozalbo y formado por los estudiantes Laura Barco, Javier Vidal, Almudena Grau y Antonio Almagro.

La idea pareció revolucionaria a los miembros del jurado "pero tuvieron dudas sobre la aceptación de los pasajeros a la hora de viajar en un avión sin ventanas", según explica el profesor Ricardo Gozalbo, que dirigió el proyecto.

"Rebatimos sus peros proponiendo la colocación de cámaras en el exterior y pantallas de vídeo en todos los asientos para que cada cual eligiese la vista preferida", cuenta el profesor.

Aun con todo no consiguieron ganar el concurso. Por delante se impusieron la propuesta australiana de utilizar materiales bio en cabina (hechos a partir de fibras naturales de planta de ricino) y la de Singapur, con su tecnología de células solares que integra células fotovoltáicas a bordo del avión para generar electricidad.