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Secuestro Espacial: Júpiter captura cometa y lo convierte en su Luna durante 12 años

Secuestro Espacial: Júpiter captura cometa y lo convierte en su Luna durante 12 años
Júpiter recibe a menudo el impacto sobre su superficie de cometas y asteroides, atraidos dramáticamente por la fuerza de la gravedad de su enorme masa, como demostró el violentísimo choque de un cuerpo celeste descubierto recientemente por el astrónomo aficionado australiano Anthony Wesley. Pero en esta ocasión el gigante gaseoso logró esquivar el golpe.... Y no soltó a su presa durante mucho tiempo.

Un equipo internacional de científicos ha presentado en el Congreso Europeo de Ciencia Planetaria que se celebra en la ciudad alemana de Postdam el descubrimiento de un extraño comportamiento del quinto planeta del Sistema Solar. Al parecer, el planeta logró atrapar en su órbita a un cometa, el 147P / Kushida-Muramatsu, y convertirlo en una de sus lunas durante doce años, un fenómeno de «secuestro» espacial que ha ocurrido en contadas ocasiones.

 

El rapto del Kushida-Muramatsu se produjo entre 1949 y 1961 y es el tercero más largo de este tipo registrado jamás. Los investigadores, liderados por el doctor Katsuhito Ohtsuka, creen que el fenómeno puede ser menos raro de lo que se creía y que, por supuesto, podría volver a repetirse. Para llegar a esta conclusión, los científicos dibujaron la trayectoria de 18 cometas que pertenecen al grupo «Quasi Hilda», denominado así porque los objetos, atraídos por la fuerza de Júpiter, terminan compartiendo el mismo espacio en el cinturón exterior del planeta junto a los asteroides tipo Hilda.
 
 
El último choqueEn la mayoría de los casos de captura temporal, los cometas no completan si quiera una órbita y después siguen su camino. Sin embargo, el equipo utilizó observaciones recientes del Kushida-Muramatsu durante nueve años para calcular cientos de posibles trayectorias orbitales durante el pasado siglo y comprobó que, en todos los escenarios, Kushida-Muramatsu completó dos vueltas alrededor de Júpiter.
 
 
Júpiter captura un cometa y lo convierte en su luna durante doce años
Trayectoria orbital de Tushida-Muramatsu alrededor de Júpiter / Ohtsuka-Asher
 
 
La víctima más famosa que se ha cobrado Júpiter fue el cometa D/19993 F2, más conocido como Shoemaker-Levy 9, que se estrelló contra el planeta en 1994. Estudios computacionales sugieren que este cometa podría haber formado parte del grupo «Quasi Hilda» antes de caer en las garras de su exterminador. El objeto que impactó el pasado julio, que causó una cicatriz del tamaño de la Tierra, también podría haber sido un miembro de este grupo. El Katsuhito Ohtsuka escapó, pero, pese a todo, «afortunadamente para nosotros, como el planeta más masivo con el mayor campo gravitatorio, aspira los objetos más fácilmente que otros planetas, por lo que esperamos observar allí impactos más a menudo que en la Tierra», ha señalado el científico David Asher, portavoz del equipo de investigadores.
 
 
La edad de Júpiter
Éste no es el único estudio dedicado a Júpiter que ha sido presentado en el congreso de Ciencia Planetaria. Otro informe sugiere que conocer el tipo y la distribución de los cráteres en Vesta y Ceres, los dos asteroides más antiguos del Sistema Solar -situados en el llamado cinturón de asteroides que se extiende entre Júpiter y Marte-, permitirá a los científicos desvelar un dato que el planeta guardaba con celo hasta ahora: su auténtica edad y la evolución de su desarrollo.
 
 
Júpiter captura un cometa y lo convierte en su luna durante doce años
Recreación artística de la sonda Dawn entre Vesta y Ceres / JPL
 
 
La investigación, desarrollada por científicos del Instituto Nacional Italiano de Astrofísica en Roma, explora la hipótesis de que uno o ambos objetos se formaron durante el nacimiento de Júpiter. Su simulación describe la formación de Júpiter en tres etapas: una acumulación inicial de su núcleo seguida de una fase de rápida acumulación de gas. Después, la concentración de gas disminuyó hasta que el planeta alcanzó su masa final, un tercer estado conocido como el Intenso Bombadeo Tardío, que ocurrió hace unos cuatro miles de millones de años. Durante las dos últimas fases, la atracción gravitatoria empezó a ser cada vez más fuerte y afectó a objetos más distantes. Como es lógico, esto tuvo sus consencuencias en el comportamiento de los asteroides y cometas provenientes del interior o del exterior del Sistema Solar que pasaban cerca. Según la fase, los impactos en Júpiter se producían a mayor o menor velocidad.


El equipo tendrá la oportunidad de confirmar sus resultados cuando la sonda espacial de la NASA Dawn, que partió en 2007 desde Cabo Cañaveral, alcance Vesta en 2011 y vuele más tarde a Ceres en 2015. La misión ofrecerá más información sobre la morfología de los dos asteroides y enviará a la Tierra imágenes en alta resoución de sus cráteres.