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La Meteorología de un Mundo Rocoso Que Llega a los 2.300 Grados Centígrados

La Meteorología de un Mundo Rocoso Que Llega a los 2.300 Grados Centígrados
Estamos tan acostumbrados al nivel de la luz solar, la lluvia, la niebla y la nieve de nuestro planeta, que nos resulta casi imposible imaginar una atmósfera diferente y otras formas de precipitación. Ese es el caso de la meteorología en el planeta COROT-7b.

Según los modelos de unos científicos de la Universidad de Washington en San Luis, la atmósfera de COROT-7b está hecha de los mismos ingredientes que las rocas, y cuando un "frente lluvioso" llega a una zona, se produce una condensación pétrea en el aire, y llueven piedrecitas sobre los lagos de lava de la superficie.

COROT-7b tiene un tamaño de casi el doble del de la Tierra, y su masa es cinco veces mayor.

Fue el primer planeta encontrado en órbita a la estrella COROT-7, una enana naranja en la constelación Monoceros (o Unicornio). Este exoplaneta fue descubierto en Febrero pasado por el telescopio espacial COROT lanzado por las agencias espaciales francesa y europea.

COROT-7b tiene una densidad media aproximadamente igual a la de la Tierra. Esto significa que es, con casi toda certeza, un planeta pétreo constituido por rocas de silicatos como las de la corteza terrestre.

Sin embargo, pese a esa relativa similitud geológica, nadie lo llamaría "parecido a la Tierra", y mucho menos en lo que se refiere a las condiciones de habitabilidad. El planeta y su estrella están separados por sólo unos 2,6 millones de kilómetros, unas 23 veces menos que la distancia existente entre el tórrido planeta Mercurio y nuestro Sol.

Debido a que el planeta se halla tan cerca de la estrella, está gravitacionalmente encarado hacia ella de la misma forma en que la Luna lo está hacia la Tierra. Un lado del planeta siempre se enfrenta a su estrella, de igual modo que un lado de la Luna siempre se enfrenta a la Tierra.

La cara caliente de COROT-7b tiene una temperatura de unos 2.300 grados centígrados. Eso es lo bastante caliente como para vaporizar rocas.

El lado sumido en una noche perpetua, por el contrario, está definitivamente frío, a unos 220 grados centígrados bajo cero.

La atmósfera de COROT-7b no tiene los elementos o compuestos volátiles que componen la atmósfera de la Tierra, como el agua, el nitrógeno y el dióxido de carbono.

La única atmósfera que este objeto posee proviene de los vapores calientes que emanan de silicatos fundidos en lagos o mares de lava.

Según todas las estimaciones, los componentes principales de esta singular atmósfera son sodio, potasio, monóxido de silicio y oxígeno (ya sea oxígeno atómico o molecular). Pero hay también pequeñas cantidades de los demás elementos presentes en las rocas de silicatos, como magnesio, aluminio, calcio y hierro.

El peculiar ambiente tiene también su propio clima singular. En lugar de formarse nubes de agua y después llover gotas de agua, se forman "nubes pétreas" y luego empieza a llover desde éstas. La exótica lluvia consiste en piedrecitas de diferentes clases de minerales.

Aún más extraño, el tipo de mineral condensado depende de la altitud de la nube.

El sodio y el potasio elementales, con puntos de ebullición muy bajos en comparación con las rocas, no se precipitan en forma de lluvia, sino que probablemente se quedan en la atmósfera, donde es previsible que formen nubes gaseosas a gran altura, zarandeadas por el viento estelar de COROT-7.

Estas nubes de gran tamaño pueden ser detectables por telescopios instalados en la superficie de la Tierra. El sodio, por ejemplo, debería brillar en la parte naranja del espectro.

Laura Schaefer y Bruce Fegley Jr. han intervenido en la investigación.