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Escándalo mundial: Las cifras del calentamiento global son manipuladas para forzar el impuesto planetario al CO2

Escándalo mundial: Las cifras del calentamiento global son manipuladas para forzar el impuesto planetario al CO2
Mientras USA, China y la Unión Europea pulsean por imponer sus ofertas de cara a la cumbre del Cambio Climático en Copenhague, la publicación de una serie de mails de científicos que hablaban de tergiversar las cifras de los estudios para ajustarlas a su propio modelo, confirma aún más la teoría de que el cambio climático producido por el hombre no es más que un truco de ciertos sectores de poder interesados en forzar un impuesto al CO2 a nivel mundial. La denuncia pone en evidencia dos elementos fundamentales: no existe consenso científico acerca de las causas antropogénicas del cambio climático y, por otro lado, las cifras están siendo manipuladas en busca de lograr imponer tasas mundiales al uso del aire.

El director del Programa Ambiental de las Naciones Unidas, Achim Steiner, se manifestó optimista de que las conversaciones sobre el cambio climático que comenzarán en Copenhague la semana próxima concreten un acuerdo con objetivos firmes para reducir las emisiones de carbono.

Las recientes ofertas de USA y China parecen modestas en comparación con las propuestas de la Unión Europea y las demandas de los científicos, pero probablemente sólo representan ofertas iniciales, afirmó Steiner el martes.

"Este es un espectacular proceso de negociación en su etapa final", agregó el funcionario a la Associated Press en una entrevista días antes de las conversaciones del 7 al 18 de diciembre en la capital dinamarquesa, conducidas por la ONU.

"Creo que hay suficientes motivos como para tener una sensación de optimismo de que pueda concretarse un acuerdo en Copenhague que no sea sólo un acuerdo político, sino significativo en relación con los objetivos científicos", agregó después de reunirse con grupos ambientalistas en Ginebra.

Según algunos gobiernos, es improbable que la conferencia produzca un acuerdo obligatorio para reducir sustancialmente las emisiones de anhídrido carbónico y otros gases que se considera responsables del calentamiento global.

Eso hizo que la canciller federal alemana, Angela Merkel, exhortara a la reunión de Copenhague a producir un compromiso político de limitar el calentamiento global que permita un tratado obligatorio en el 2010. El diario alemán Tagesspiegel atribuye el martes a Merkel haber dicho que el calentamiento global es una de las cuestiones más importantes de la humanidad y que se necesita un compromiso internacional para prevenir un cambio de clima potencialmente desastroso.

Los científicos dicen que los países ricos deben reducir sus emisiones de anhídrido carbónico del 25% al 40% para el 2020 respecto de los niveles de 1990. La ofertas de USA y China han estado muy por debajo de esas cifras.

"Es una gama muy amplia", dijo Steiner acerca de las cifras establecidas por los científicos en el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático. "Hay margen allí para hallar compromiso y a la vez demostrar un liderazgo real".

Ese liderazgo podría provenir de USA o aun de China ahora que ambas naciones han presentado sus propias propuestas de reducir las emisiones de carbono después de años de eludir compromisos firmes, concluyó.

La farsa

Sin embargo, mientras los líderes mundiales discuten en sus propios foros parecen desconocer el escándalo que se desató en los medios (y sobre todo entre los bloggers de Internet) a raíz de la publicación de una serie de mails de científicos que hablaban abiertamente acerca de la tergiversación de datos para afianzar su propio modelo de cambio climático.

Los mails, publicados gracias a la acción de un hacker, pone en evidencia la voluntad de determinados sectores de poder de afirmar entre la población la idea de que el cambio climático es producido por la acción del hombre para poder establecer de facto un impuesto mundial al carbono o, mejor dicho, un impuesto al uso del aire.

El portal de noticias Libertad Digital se hizo eco de diferentes publicaciones, tanto de medios "oficiales" como de blogs conspiranoicos, dando cuenta del escándalo desatado.

"Algunos ya lo califican como el mayor escándalo científico del siglo. Este fin de semana la red se ha convertido en un auténtico hervidero tras la publicación de toda una serie de documentos comprometedores pertenecientes a la cúpula científica del calentamiento global antropogénico (causado por el hombre).

Acuerdos para manipular datos, destrucción de pruebas, conspiraciones para evitar que los escépticos publiquen en revistas científicas, dudas privadas sobre sus propias aportaciones a la teoría del calentamiento global que no se reconocen en público, ocultamiento del "Periodo Cálido Medieval", alegría por la muerte de un escéptico...

Todo ello forma parte de una serie de documentos y correos electrónicos privados que han sido desvelados bien por un hacker externo o bien por una fuente anónima interna de uno de los templos de la calentología. Pueden encontrarse ya en las redes P2P, buscando en Google "FOI2009.zip", y ya existe incluso un buscador.

Se trata de la Unidad de Investigación del Clima (CRU, por sus siglas en inglés), perteneciente a la británica Universidad de East Anglia, uno de los centros de investigación más activos en sus esfuerzos por demostrar la teoría del calentamiento global de origen antropogénico. En septiembre se vio envuelto en una polémica con el think tank norteamericano Competitive Enterprise Institute por destruir datos originales de toma de temperaturas por "falta de espacio".

Sus datos han sido empleados en muchos estudios alarmistas, pero son datos "cocinados", y el problema es que ya no es posible saber si esa “cocina” ha sido hecha correctamente tras la destrucción de los originales.

¿Y qué dicen esos correos?

Lo principal que se extrae de la lectura de estos correos electrónicos es, en palabras del blogger norteamericano John Hinderaker, una mentalidad de bunker asediado por los enemigos, esto es, los escépticos. Estos científicos creen sinceramente en la teoría del calentamiento global, de un modo tan fanático que les lleva a alegrarse de la muerte en 2004 del escéptico John Daly o desear "darle una paliza" al también escéptico Patrick Michaels.

Pero, sin duda, lo más importante es que parecen plenamente dispuestos a maquillar sus datos para que se ajusten a la teoría. Así, en un correo del pasado 28 de septiembre, uno de estos científicos anuncia su intención de bajar 0,15 grados la temperatura registrada del océano para que se ajuste a sus modelos climáticos.

Otro científico, David Parker, discute en otro email la posibilidad de cambiar el período de referencia para elaborar el índice de temperatura global. Se opone afirmando que tal cambio podría confundir al público y, sobre todo, reflejaría que el actual período es menos cálido de lo que pretenden hacer creer.

Tim Osborn describe cómo algunos datos son manipulados para ocultar que los resultados de un estudio muestran una aparente tendencia al enframiento de la temperatura del planeta. El propio Michael Mann, uno de los climatólogos del cabecera del IPCC de la ONU, afirma en otro correo que sería bueno "contener" la temperatura del “Período Cálido Medieval ".

Manipulación de informes

Por su parte, Tom Wigley le comenta a otro colega que el calentamiento en la superficie terrestre desde 1980 ha sido casi el doble que en los océanos, un dato que no se debe salir a la luz, ya que podría ser utilizado por los científicos escépticos como prueba de que los centros urbanos constituyen auténticas islas de calor, sin que esto nada tenga que ver con el calentamiento global.

También existe otro de 1999 en el que un científico reconoce haber usado el "truco de Mike" (Michael Mann, el del Palo de Hockey) en Nature para "ocultar el descenso" de temperaturas. El "truco" en cuestión consiste en ocultar la divergencia entre las temperaturas de 1960 en adelante y los registros de los anillos de los árboles empleados para reconstruir el clima pasado. ¿Cómo? Eliminando esos registros en los resultados durante los años problemáticos, es decir, aquellos que no se ajustaban al modelo.

También se observa la paranoia del propio Mann, uno de los artífices de los informes del IPCC. Así, en un correo reciente, este gurú del calentamiento global protesta por la "máquina de ataque pagada por las multinacionales", pese a que fluyen muchos, muchos más fondos hacia los científicos que defienden el cambio climático causado por el hombre que hacia los escépticos.

De hecho, en otro de los correos un climatólogo británico se queja de un artículo cuestionando la teoría del calentamiento porque es justo "lo que no necesita" en sus esfuerzos para sacarle dinero a Siemens. Un correo reconoce que están negociando con Esso, una de las subsidiarias de Exxon. Y uno de los documentos muestra que el director del CRU ha recaudado 13,7 millones de libras desde 1990.

Ocultación de datos

También existe algo más grave. Las leyes británicas obligan a desvelar todos los archivos de las investigaciones financiadas con dinero público, como son las del CRU. Un correo pide a varios científicos de diversas universidades que borren ciertos mensajes, lo que ha sido interpretado como un posible intento de evitar verse obligados a desvelar contenidos "incómodos" para la teoría del calentamiento ante una posible petición bajo las leyes británicas.

Uno de los correos, de hecho, reconoce que de verse obligado a dar los datos de las estaciones de temperatura del CRU preferiría borrarlos, lo cual podría estar relacionado con esa "falta de espacio" que adujo en septiembre para no revelarlos.

Conspiración para no dejar publicar a los escépticos

Uno de los más repetidos mantras de los climatólogos creyentes consiste en que los escépticos no publican en revistas científicas respetables, las llamadas peer-reviewed, y ellos sí. Pero parece que en parte esto sucede por un esfuerzo concertado para que así sea. Uno de los intercambios de correos desvelado se indigna ante la publicación de un par de papers científicos de los escépticos en la revista Climate Research y promueve un boicot contra la misma.

Ese intento de acallar las publicaciones científicas escépticas alcanza al IPCC, el macroinforme de la ONU que se supone contiene toda la información relevante sobre la ciencia del clima. Pues bien, otro de los correos muestra a estos científicos indicando que harán todo lo que puedan para evitar que un estudio contrario a sus teorías llegue al IPCC, incluso aunque sea a costa de "redefinir lo que significa un estudio peer-reviewed".

Phil Jones escribe a la Universidad de Hull para intentar detener a su colega escéptica Sonia Boehmer Christiansen; Michael Mann explica cómo destruir una revista que ha publicado documentos científicos sobre el clima elaborados por escépticos; en otro correo, el propio Mann dice que se pondrá en contacto con la cadena británica BBC para averiguar por qué permitió la publicación de un artículo vagamente escéptico; otro correo desvela que una carta de calentólogos enviada a The Times fue redactada con la inestimable ayuda de Greenpeace...

Siempre se ha alegado desde el campo escéptico que no es necesaria ninguna conspiración para explicar el elevado número de científicos que apoyan la teoría del calentamiento global. Existen suficientes intereses académicos, ideológicos y hasta pecuniarios que permiten explicar acciones de distintas personas en la misma dirección. Pero eso no significa que no puedan existir conspiraciones como ésta, con la intención de acallar a algunos críticos, que pueden haber logrado algún éxito.

El material tardará en ser examinado, pues incluye cientos de correos, documentos científicos, datos contables sobre los fondos recibidos para la investigación y hasta el código empleado para las reconstrucciones del clima pasado, ése que siempre se han negado a enviar a los escépticos para su examen y ha tenido que ser reconstruido por los estadísticos McIntyre y McKitrick.

No existe una seguridad al 100% de que todos los correos electrónicos y documentos publicados sean ciertos, pues son demasiados como para que se haya podido verificar, por el momento, uno a uno. Sin embargo, la propia Universidad ha reconocido la veracidad de su origen y ha cambiado los claves de acceso de su personal para evitar más filtraciones. De hecho, algunos afectados han reconocido la autoría de algunos de los correos más sorprendentes del lote.

Tras saltar a la red, el escándalo ya ha sido recogido por algunos medios, tales como New York Times, Washington Post o el alemán Die Welt".

No hay tal cosa como el "consenso" en el tema del cambio climático

La idea de que existe consenso en la comunidad científica alrededor del cambio climático por obra del hombre es una falacia que día a día se va descubriendo aún más.

Ya en julio del año pasado tres científicos de elite comenzaron a negar que exista un “consenso” sobre el calentamiento global creado por la humanidad en base a investigación que indica que las emisiones de CO2 en realidad enfrían la atmósfera. Además demostraron que los documentos que publico el IPCC (Intergovernmental Panel on Climate Change) dimensionaban en exceso el efecto del CO2 sobre la temperatura en algo así como en un 2000%.

El profesor George Chilingar y Leonid Khilyuk de la Universidad de California del Sur y Oleg Sorokhtin del Insituto de Oceanología de la Academia de Ciencias Rusa publicaron un estudio que contradice completamente la relación entre CO2 y aumento global de las temperaturas.

“Los cálculos basados en la teoría adiabática del efecto invernadero muestran que el aumento de la concentración de CO2 en la atmósfera resulta en enfriamiento en lugar de calentamiento de la atmósfera de la Tierra”.

El estudio completo que apareció en la revista de Fuentes de Energía causó la ira entre los defensores del culto del cambio climático. En un desarrollo relacionado la revista Physics and Society publicó las pruebas de que el sumario publicado por el IPCC en 2007 dimensionaba en exceso el impacto del CO2 sobre el calientamiento en un 500-2000%.

El documento también subrayaba el hecho que confirma que Marte, Júpiter, la luna más grande de Neptuno y Plutón se han calentado al mismo tiempo que la Tierra, un factor atribuido a una mayor actividad solar, mayor que durante los últimos 11.400 años.

El estudio concluye “el aumento de CO2 supondrá un calentamiento de poco más de 1 °F (0.6 °C) a la temperatura de la superficie global para el año 2010″

Si a esto se le añaden los resultados presentados en el Foro que tuvo lugar recientemente en Nueva York donde se reunieron cientos de científicos a discutir la plausibilidad de esa teoría que está siendo promovida sobre el calentamiento global llegamos a la conclusión de que sobre este tema se puede hablar de todo menos de “consenso”.