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ONU: reverencia ante la Madre Tierra

ONU: reverencia ante la Madre Tierra
Naciones Unidas celebrará el próximo jueves el Día Internacional de la Madre Tierra, mientras en Bolivia concluirá una Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático.

La fecha fue instaurada con ese nombre hace un año por la resolución de la Asamblea General y en presencia del presidente boliviano, Evo Morales, quien denunció al "capitalismo desarrollista que coloca al hombre como el dueño absoluto del planeta".

"Ha llegado la hora de reconocer que la Tierra no nos pertenece, sino que nosotros pertenecemos a la Tierra, que nuestra misión en el mundo es velar por los derechos, no sólo de los seres humanos, sino también de la Madre Tierra y de todos los seres vivos", dijo Morales ante el plenario de la ONU.

El documento que decretó el Día Internacional de la Madre Tierra fue auspiciado por medio centenar de países, la mitad de ellos de América Latina y el Caribe.

El texto llamó a alcanzar un justo equilibrio entre las necesidades económicas, sociales y ambientales de las generaciones presentes y futuras y destacó la necesidad de promover "la armonía con la naturaleza y la Tierra".

Unos meses más tarde, la delegación boliviana en la ONU impulsó la adopción de otra resolución cuyo texto reclama utilizar la fecha de la Madre Tierra para promover actividades e intercambios sobre "la vida en armonía con la naturaleza".

Ese documento fue propuesto por un acuerdo de la Segunda Comisión de la Asamblea General unos días antes de la realización en Copenhague de la finalmente fracasada Cumbre sobre Cambio Climático organizada por la ONU.

Ese foro no pudo alcanzar un acuerdo de compromisos de obligatorio cumplimiento para cada país sobre la reducción de sus emisiones de gases contaminantes a la atmósfera.

La cita terminó secuestrada por un reducido grupo de países con Estados Unidos a la cabeza y solo produjo una llamada declaración impuesta por Washington y los anfitriones daneses y de la cual Naciones Unidas se limitó a "tomar nota".

Al explicar el concepto de Armonía con la naturaleza, la delegación de Bolivia ante la ONU precisó que va más allá del cambio climático, el medio ambiente y el desarrollo sostenible para abarcar "el equilibrio entre los seres humanos y la Madre Tierra".

También esgrimió estudios científicos según los cuales la magnitud, escala espacial y velocidad del cambio antropogénico (provocado por el hombre) del último medio siglo no tienen precedentes en la historia de la humanidad.

De ahí la necesidad de avanzar nuevas ideas a nivel político e intergubernamental que tomen en cuenta el bienestar humano y el valor intrínseco de las especies y los ecosistemas, independientemente de su utilidad para los seres humanos.

Para Bolivia y otros países, el problema no se limita al cambio climático, sino que incluye la alteración de la costa y el hábitat marino, las altas tasas de extinción de especies terrestres y acuáticas y la creciente concentración de nitrógeno y metano en la atmósfera.

A eso se agregan importantes pérdidas de la capa de ozono, el incremento inusual de la temperatura, más frecuencia de grandes inundaciones y desastres naturales y pérdidas significativas de bosques tropicales.

El gran desafío de la ONU en el siglo XXI es pensar y velar por los derechos de todos y de todo, sentenció el presidente Morales hace un año ante la Asamblea General, cuando propuso la proclamación de cuatro derechos importantes para la Humanidad:

El primero es a la vida, lo que significa el derecho a existir y a que ningún ecosistema, especie animal o vegetal, nevado, río o lago sea exterminado por una actitud irresponsable de los seres humanos.

El siguiente está relacionado con la denominada biocapacidad, porque "la Madre Tierra tiene que poder regenerar su biodiversidad".

El tercero es el derecho a una vida limpia, a vivir -las personas y la Madre Tierra- sin contaminación, ya que "no sólo los seres humanos tenemos derecho a vivir bien, sino también los ríos, los peces, los animales y los árboles y la Tierra misma".

Y el último es el derecho a la armonía y al equilibrio con todos y entre todos y de todo, "a ser reconocido como parte de un sistema en el cual todo y todos somos interdependientes".

Justo un año después de esa iniciativa, el máximo órgano de la ONU celebra la fecha y en la ciudad boliviana de Cochabamba unos 10 mil delegados de todo el mundo terminarán varias jornadas de debates sobre la relación entre los pueblos y el clima.