Venus en longitudes de onda invisibles para los ojos humanos
El planeta gemelo de la Tierra, un punto amarillo y difuminado para el ojo humano, cobra vida en el ultravioleta y el infrarrojo. Nuevas imágenes tomadas por los instrumentos a bordo de la Venus Express de la ESA proporcionan una visión del interior de la turbulenta atmósfera de nuestro planeta vecino.
Con la Venus Express es posible comparar cómo es el planeta en distintas longitudes de onda, lo que proporciona a los científicos una poderosa herramienta para estudiar las condiciones físicas y dinámicas de la atmósfera del planeta.
En el ultravioleta, Venus muesta numerosas formaciones de gran contraste. La causa es la distribución heterogénea de compuestos químicos misteriosos en la atmósfera, que absorben la luz ultravioleta, y crean las zonas brillantes y las oscuras.
El ultravioleta resalta la estructura de las nubes y las condiciones dinámicas de la atmósfera, mientras que el infrarrojo proporciona información acerca de la temperatura y la altitud del extremo superior de las nubes.
Con los datos de la Venus Express, los científicos han averiguado que las áreas ecuatoriales de Venus, que aparecen oscuras en ultravioleta, son regiones con una temperatura relativamente alta, donde una intensa convección hace ascender materiales oscuros desde abajo. Por el contrario, las regiones brillantes en latitudes medias son zonas donde la temperatura de la atmósfera desciende con la profundidad.
La temperatura alcanza un mínimo en la parte superior de las nubes, que oculta la composición vertical del aire. Este círculo de aire frío, apodado “collar frío”, aparece como una banda brillante en las imágenes en ultravioleta.
Las observaciones en infrarrojo se han usado para trazar el mapa de altitud de la parte superior de las nubes. Sorprendentemente, las nubes de los oscuros trópicos y las luminosas latitudes medias se localizan más o menos a la misma altura, a unos 72 km.
A 60º Sur, la parte superior de las nubes empieza a hundirse, hasta alcanzar un mínimo de 64 km de altura, y formar un inmenso huracán en el polo.
En este mosaico, la imagen infrarroja se superpone a una imagen en ultravioleta, dando vida al gigante ojo del huracán del polo sur del planeta. Su centro no se sitúa sobre el polo; toda la estructura mide unos 2.000 km de diámetro, y rota alrededor del polo en unos dos días y medio.
Este estudio, llevado a cabo por D. Titov y sus colegas, ha mostrado que las causas de la estructura global en ultravioleta de Venus son la temperatura variable y las condiciones dinámicas en la parte superior de las nubes.
Pero las especies químicas exactas que crean las zonas de alto contraste siguen escapándoseles, y la búsqueda continúa.
Estos resultados aparecen en “Atmospheric structure and dynamics as the cause of ultraviolet markings in the clouds of Venus”, por D. Titov et al., publicado en el número del 4 de diciembre de 2008 de la revista Nature.
Traducido para Astroseti por Claudia Rodríguez Ruiz
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| Venus en ultravioleta e infrarrojo© UV: ESA/MPS/DLR/IDA; IR: ESA/VIRTIS/INAF-IASF/Obs.de Paris-LESIA (pulsar sobre la imagen para ampliarla) |
En el ultravioleta, Venus muesta numerosas formaciones de gran contraste. La causa es la distribución heterogénea de compuestos químicos misteriosos en la atmósfera, que absorben la luz ultravioleta, y crean las zonas brillantes y las oscuras.
El ultravioleta resalta la estructura de las nubes y las condiciones dinámicas de la atmósfera, mientras que el infrarrojo proporciona información acerca de la temperatura y la altitud del extremo superior de las nubes.
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| Altimetría de la parte superior de las nubes© UV: ESA/MPS/DLR/IDA; IR: ESA/VIRTIS/INAF-IASF/Obs.de Paris-LESIA (pulsar sobre la imagen para ampliarla) |
Con los datos de la Venus Express, los científicos han averiguado que las áreas ecuatoriales de Venus, que aparecen oscuras en ultravioleta, son regiones con una temperatura relativamente alta, donde una intensa convección hace ascender materiales oscuros desde abajo. Por el contrario, las regiones brillantes en latitudes medias son zonas donde la temperatura de la atmósfera desciende con la profundidad.
La temperatura alcanza un mínimo en la parte superior de las nubes, que oculta la composición vertical del aire. Este círculo de aire frío, apodado “collar frío”, aparece como una banda brillante en las imágenes en ultravioleta.
Las observaciones en infrarrojo se han usado para trazar el mapa de altitud de la parte superior de las nubes. Sorprendentemente, las nubes de los oscuros trópicos y las luminosas latitudes medias se localizan más o menos a la misma altura, a unos 72 km.
A 60º Sur, la parte superior de las nubes empieza a hundirse, hasta alcanzar un mínimo de 64 km de altura, y formar un inmenso huracán en el polo.
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| Hemisferio Sur de Venus© UV: ESA/MPS/DLR/IDA; IR: ESA/VIRTIS/INAF-IASF/Obs.de Paris-LESIA (pulsar sobre la imagen para ampliarla) |
En este mosaico, la imagen infrarroja se superpone a una imagen en ultravioleta, dando vida al gigante ojo del huracán del polo sur del planeta. Su centro no se sitúa sobre el polo; toda la estructura mide unos 2.000 km de diámetro, y rota alrededor del polo en unos dos días y medio.
Este estudio, llevado a cabo por D. Titov y sus colegas, ha mostrado que las causas de la estructura global en ultravioleta de Venus son la temperatura variable y las condiciones dinámicas en la parte superior de las nubes.
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| Estructura de las nubes en venus© Titov et al. 2008 (pulsar sobre la imagen para ampliarla) |
Pero las especies químicas exactas que crean las zonas de alto contraste siguen escapándoseles, y la búsqueda continúa.
Estos resultados aparecen en “Atmospheric structure and dynamics as the cause of ultraviolet markings in the clouds of Venus”, por D. Titov et al., publicado en el número del 4 de diciembre de 2008 de la revista Nature.
Traducido para Astroseti por Claudia Rodríguez Ruiz






