El satélite europeo GOCE, lanzado al segundo intento
Pesaba el recuerdo de lo sucedido en octubre de 2005, cuando el primer satélite europeo del programa “Planeta Vivo”, el Cryosat, se perdió a consecuencia de un fallo en una de las fases del cohete. Hoy, sin embargo, todo ha salido según lo previsto. De esta forma, el GOCE comenzará de inmediato a enviar datos a la Tierra.
El ingenio, el más sofisticado que la ESA pone en el espacio, mensurará las variaciones gravitatorias y cualquier pequeño desplazamiento del terreno en extensión o altitud. El aparato elaborará un mapa del geoide –la esfera terrestre- con una precisión imposible de conseguirse si no es desde el espacio.
Los datos recogidos servirán para estudiar las corrientes marinas, el movimiento del magma, las erupciones volcánicas y para pronosticar terremotos.
Su peso sobrepasa la tonelada, tiene forma de prisma con base octogonal, una longitud ligeramente superior a los 5 metros y 2 metros y medio de ancho. Está provisto de alas, ya que operará en una órbita baja, en torno a los 260 kilómetros. Su equipamiento incluye un gradiometro de gran sensibilidad, que permitirá una medición en tres dimensiones con la resolución más alta jamás lograda.
En la fabricación del GOCE han participado medio centenar de empresas, entre ellas las españolas CRISA, Deimos Imaging y GMV. CRISA ha construido el sistema de propulsión iónica de la sonda y la unidad de acondicionado y distribución de potencia. La serie “PlanetaVivo” prevé además el lanzamiento de los satélites SMOS, para determinar la humedad del suelo y la salinidad de los mares, y el ADM-AEOLUS, para estudiar los vientos.


