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Dos nuevos satélites descifrarán los océanos y los misterios del Universo

Dos nuevos satélites descifrarán los océanos y los misterios del Universo
Dos nuevos gigantes de metal se hacen campo en el espacio con el objetivo de desentrañar grandes misterios de la ciencia: ¿cuáles fenómenos celestes emiten rayos gamma y cómo es el comportamiento de los océanos del planeta Tierra?

Tras décadas de suposiciones e hipótesis llegó la hora de la verdad. Finalmente, diversas agencias espaciales invirtieron millones de dólares para colocar un telescopio y un satélite de alta tecnología que nos permitirán descifrar cómo “nacen” los rayos gamma y por qué se producen los huracanes y las mareas en nuestros océanos.

El primer paso en esta vía lo dio la NASA el pasado miércoles con el telescopio espacial Glast, cuyas siglas en inglés significan “gran telescopio espacial de rayos gamma”.

Con él, los expertos esperan comprender mejor los misterios de la explosión de este tipo de rayos, considerados como la fuente de energía más poderosa de todo el universo.

Se sabe que este tipo de radiaciones electromagnéticas está presente en las estrellas más calientes, explosiones de supernova, estrellas de neutrones, pulsares, cuásares y agujeros negros. Sin embargo, el ojo humano no puede observarlas y por eso se requieren aparatos especializados para ello.

Glast es un poderoso observatorio espacial que explorará ambientes extremos en el universo y buscará nuevas leyes de la física y el origen de los rayos cósmicos.

También, este telescopio permitirá profundizar en el conocimiento sobre numerosos misterios como el de la llamada materia oscura, según detalló la NASA.

Hasta hoy la materia que conocemos, aquella compuesta por átomos, solo abarca el 5% de lo que existe en el Universo. El resto del cosmos está compuesto por un 70% de energía oscura y un 25% de materia oscura, ambas con tal calificativo pues todavía son desconocidas por la ciencia.

Glast nos dará una visión espectacular de rayos gama de alta energía”, aseguró recientemente a la prensa el científico David Thompson, segundo en el proyecto.

“El Universo se ve notablemente diferente fuera del estrecho margen de colores del espectro que puede reconocer el ojo humano”, dijo.

Gracias a los rayos gama, “la Vía Láctea será una brillante franja de luz y veremos un cielo en constante cambio con cuerpos de menor y mayor potencia lumínica en diferentes escalas de tiempo”, aseguró David Thompson.

Mirada hacia las aguas. Por otra parte, el próximo viernes 20 de junio partirá el Jason-2 , un satélite de última generación creado para el estudio de los océanos del mundo.

Aunque inicialmente el lanzamiento estaba previsto para hoy, este satélite será enviado al espacio hasta el próximo viernes a la 1:46 p. m. (hora de Costa Rica) sobre el cohete Delta 2 desde la base californiana de Vandenberg, en EE. UU.

Su principal instrumento es un altímetro, es decir, un instrumento de medición que indica la diferencia de altitud entre el punto donde se encuentra localizado y un punto de referencia.

El altímetro del telescopio Glast podrá medir con un margen de error de solo 3,3 centímetros la altura de la superficie de los océanos en relación al centro de la Tierra.

Con este tipo de herramientas a bordo, Jason-2 permitirá estudiar los remolinos, las mareas y los fenómenos estacionales climáticos, como El Niño , que aumenta la temperatura del mar, y La Niña , que baja la temperatura de las agua.

Además, el satélite ayudará a comprender la circulación de las corrientes oceánicas del globo y permitirá salvar vidas porque ayudará a predecir amenazas meteorológicas hasta nueve meses antes.

Además, este aparato será capaz de detectar el aumento del nivel de los océanos, uno de los principales indicadores del cambio climático en el planeta.

Pero el nuevo Jason-2 no estará solo en su labor. Los predecesores satélites Jason 2 -TOPEX/Poseidon y Jason-1 ya han avanzado algo en estas mediciones. Según sus últimos cálculos de mareas, el nivel promedio de los océanos subió aproximadamente 0,3 centímetros por año desde 1993, dos veces más rápido que en el siglo XX.

Este satélite es financiado por el Centro Nacional de Estudios Espaciales francés (CNES), la Organización Europea para la Explotación de Satélites Meteorológicos (Eumetsat), así como por la Agencia Espacial (NASA) y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA).