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Observan estrella bebé que está emitiendo fuertes rayos X en la Constelación de Orión

Observan estrella bebé que está emitiendo fuertes rayos X en la Constelación de Orión
Astrónomos del equipo Espacial Goddard de la NASA informan ayer sobre el nacimiento de una estrella bebé, la V1647 Orionis, donde se conocía la Nebulosa McLein a 1300 años luz, en la Constelación de Orión.

Es una estrella que aún no está formada completamente y fue vista por primera vez en 2004 durante la explosión que mostraba una gran nube de polvo cónica, que se dio a conocer entonces como Nebulosa McNeil.

Ahora los astrónomos determinaron que es una proto estrella, es decir una estrella bebé de menos de 1 millón de años, destacó Kenji Hamaguchi, astro físico de la NASA, del equipo Espacial Goddard que se encuentra en Greenbelt, Maryland, Estados Unidos.

Las proto estrellas no son capaces de generar su propia energía como lo hace el Sol u otras estrellas normales en que el hidrógeno se fusiona al helio en su núcleo.

Hasta entonces, que lo pueda hacer, la proto estrella V1647 Orionis, brillará gracias a la caliente energía liberada por el gas que sigue brotando, mucho de la cual se origina en un disco giratorio circunestelar.

Su masa es un 80% el Sol y sus dimensiones pueden llegar a 5 veces el Sol, donde la mayor parte de la superficie tiene temperaturas alrededor de 3.500 grados, informa la NASA.

Según el informe, hasta el momento la V1647 Orionis registró fuertes explosiones de rayos X que se detectan en los registros de 2003 y 2008, y esta última continúa aún en estos momentos.

Los científicos analizaron todos los datos obtenidos anteriormente para ver de donde emerge el haz de rayos X.

Teniendo en cuenta que V1647 Orionis es aproximadamente cinco veces el tamaño del Sol, dando veloces vueltas de rotación, “confirma que estamos viendo un objeto estelar joven”, dijo el co-autor Joel Kastner, profesor de ciencias de la imagen y las ciencias astronómicas y la tecnología en el Instituto de Tecnología de Rochester en Nueva York.

El astrónomo observó además que hay ciclos en que se ven estos rayos X, que representarían la aparición y desaparición de regiones calientes en la estrella y que giran

El modelo que mejor concuerda con las observaciones, dicen los investigadores, consiste en dos puntos calientes de brillo desigual situados en lados opuestos de la estrella. El punto más al sur es aproximadamente cinco veces más brillante (ver video).

Los puntos calientes representan las huellas de accionamiento de flujos magnéticos desde un posible disco a la superficie de la joven estrella.

Para poder emitir poderosos rayos X, en la zona se debe llegar a altas temperaturas, por lo que se cree que la materia debe golpear a la proto estrella a una velocidad de unos 4,5 millones de millas por hora (2.000 km / s).

Como resultado, los puntos calientes alcanzan temperaturas alrededor de 13.000 veces más caliente que en cualquier otro lugar de la estrella. Los dos puntos son del tamaño del sol, pero el punto sur está produciendo más rayos-X.

 

Creando explosiones de rayos X

Otra observación dada es que en este caso los "campos magnéticos que están sometidos a un continuo ciclo de corte y re conexión en la acreción de la masa", dijo David Weintraub, profesor de astronomía en la Universidad de Vanderbilt en Nashville, Tennessee, y un miembro del equipo de estudio. T

Tanto la estrella como su disco tienen campos magnéticos, explica el profesor, y debido a que la estrella rota más rápido que el disco, estos campos se retuercen almacenando la energía como una banda de goma enrollada.

“Cuando el campo que se había enredado, se reorganiza en un estado más estable, de repente se da rienda suelta a su energía almacenada en una potente explosión. Este proceso, llamado re conexión magnética, también equivale a las llamaradas de rayos X en el Sol”, informa la NASA.

Pero hay una gran diferencia entre nuestro Sol y la bebé estrella, aunque se esté hablando de procesos físicos similares, ya que sus escalas de tiempo son muy diferentes. El pico de rayos-X de salida de una llamarada solar dura sólo minutos, mientras que los estallidos de V1647 Orioni persisten durante años, agrega la NASA.

“A modo de comparación, considere la llamarada solar más potente de la historia, la erupción del X28 del 4 de noviembre de 2003”, destaca Hamaguchi.

El calcula que la constante de brillo de rayos X del actual estallido de la estrella V1647 Orioni es unos cuantos miles de veces más fuerte que la luminosidad máxima de la llamarada de nuestro Sol.

Aún así, que es lo que ocasiona estos estallidos, los astrónomos no lo saben aún.

Se sospecha que el gas desde la parte exterior del disco hace su camino hacia el interior, sin embargo gracias a los Observatorios de Gracias a Chandra, Suzaku y XMM-Newton, “los arrebatos de la V1647 Orioni están dando a los astrónomos una visión de la extrema infancia de una estrella similar al Sol.”.