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El núcleo rocoso de Júpiter es más grande y más helado de lo que se creía.

El núcleo rocoso de Júpiter es más grande y más helado de lo que se creía.
Júpiter tiene un núcleo rocoso que es más del doble de grande de lo que se creía con anterioridad, según los cálculos por ordenador realizados por un equipo de investigadores internacionales.

Los científicos simularon las condiciones a escala en el interior del planeta de átomos individuales de hidrógeno y helio, y sus resultados fueron publicados el martes en Astrophysical Journal Letters.

Primero calcularon las propiedades del hidrógeno y el helio según la temperatura, la densidad y la presión desde la superficie hasta el mismo centro del planeta; después, utilizando los datos teóricos, construyeron un nuevo modelo para el interior de Júpiter.

Una comparación de este modelo con la masa, el radio, la temperatura de la superficie, la gravedad y la protuberancia ecuatorial ya conocidos muestra que el núcleo de Júpiter es una roca de tipo terrestre con 14 ó 18 veces la masa de la Tierra, y alrededor de una veinteava parte de la masa total de Júpiter. Los modelos previos predecían un núcleo mucho más pequeño de sólo siete masas terrestres, o incluso ningún núcleo.

La simulación sugiere que el núcleo está hecho de estratos de metales, rocas y hielos de metano, amoníaco y agua, mientras sobre él se halla una atmósfera compuesta en su mayor parte de hidrógeno y helio. En el centro del núcleo rocoso se encuentra probablemente una bola metálica de hierro y níquel, igual que en el núcleo de la Tierra.

“Éste es un resultado muy diferente de la estructura interior de Júpiter respecto a otros modelos recientes, que predicen un núcleo relativamente pequeño, o casi ningún núcleo, y una combinación de hielos por toda la atmósfera”, afirman los autores.

El núcleo grande y rocoso demuestra que, a medida que Júpiter y otros planetas gaseosos gigantes se formaban hace 4.500 millones de años, fueron creciendo mediante la colisión de pequeñas rocas que conformaron núcleos que capturaban una enorme atmósfera de hidrógeno y helio.

Los investigadores planean ahora emplear el nuevo modelo para simular el interior de otros planetas y para investigar las implicaciones de la formación de planetas fuera del sistema solar.

Los datos futuros aportados por la misión Juno de la NASA, que será lanzada en 2011 y orbitará en torno a Júpiter en 2016 para medir el campo magnético y la gravedad del planeta, servirán como verificación de las predicciones del nuevo modelo.