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Bernardo Patti: "La Estación Espacial es ahora como la soñamos"

Bernardo Patti:
Este italiano de 57 años es el máximo responsable de la Agencia Espacial Europea (ESA) para las actividades de desarrollo y de operaciones de la Estación Espacial, uno de los proyectos internacionales más ambiciosos de todos los tiempos
—¿Cuál es el estado actual de salud de la Estación Espacial?

—Hace apenas unos días que se completó una misión importante, el montaje de nuevos paneles solares que permiten a la estación una potencia de 80 Kw. Hoy, por fin, la Estación Espacial (ISS) se parece realmente a las viejas ilustraciones que se hacían hace diez años, cuando no estaba construida y en las que nadie creía. En esto tengo un cierto sentimiento de orgullo, porque había mucha gente que pensaba que nunca llegaría a realizarse. Y hoy, aunque siguen existiendo riesgos, el proyecto está consolidado.
—¿La continuidad, entonces, está garantizada?
—En el espacio siempre hay riesgos, especialmente cuando se trata de misiones tripuladas. Si lanzas un satélite de comunicaciones y hay un accidente, se pierden 200 millones, pero no vidas humanas. Algo catastrófico, por desgracia, puede suceder siempre, y eso tiene consecuencias que son muy difíciles de evaluar. Como dicen los ingenieros, «piensa en lo mejor, prepárate para lo peor». A pesar de todo, este año el proyecto ha entrado en una fase de estabilidad y de continuidad. En mayo, habrá algo nuevo por completo, una tripulación de seis personas, con un astronauta europeo como comandante. Además, cuando él llegue a la estación, estarán representadas por primera vez todas las organizaciones que han participado en la construcción. Simbólicamente es un hecho muy importante que tendrá lugar el 27 de mayo. Es la primera vez que logramos construir una estructura capaz de sostener en el espacio a seis personas de forma permanente. Y esto es algo que muy poca gente creía posible. Dicho esto, el mañana está lleno de oportunidades y de desafíos.
—¿Cuál será la primera de esas oportunidades?
—Bueno, la estación está hecha y ahora se trata de utilizarla. Es como una familia que se construye una casa en la playa. Al principio lo hace con todo el entusiasmo, pero cuando está acabada hay que usarla. Y si sólo vas una vez al año la estás infrautilizando. Por eso, ahora nuestro objetivo es demostrar que la ISS no es una casa a la que se va una vez al año, sino que se puede utilizar de forma continua.
—Además de los experimentos científicos, ¿qué otras funciones tendrá la estación?
—Efectivamente, el aspecto científico está cubierto. Pero hay otros aspectos importantes, ligados al concepto de exploración. El futuro del espacio habitado no se detiene con esta estación, ni tampoco se limitará a ocupar una órbita baja. El futuro pasa por la exploración. Y eso quiere decir llegar primero a la Luna y después más allá. Obviamente éste paso requiere preparación, desarrollo y también un punto intermedio. Ese punto intermedio es precisamente la Estación Espacial, que deberá ser una plataforma de partida para sostener un programa de exploración humana que pasa primero por la estación misma, después por la Luna y luego, ya para mis nietos, por otros planetas.
—¿Piensa sólo en un puerto espacial intermedio o también en una fábrica para ensamblar naves interplanetarias?
—Primero, en una plataforma en la que se puedan realizar test en órbita de elementos que serán necesarios en una misión de exploración. Por ejemplo, equipos de soporte de vida que ahora no se necesitan, pero que en la Luna sí, porque será necesaria mucha más autonomía. Un ejemplo. Supongamos que hoy mismo en la estación se rompe un ordenador. Pues se enciende otro, se prepara uno nuevo en tierra y en el siguiente vuelo se lleva hasta allí y se sustituye. El hardware se rompe, por definición. Se rompe en casa y también en el espacio. Es un hecho. Pero si estoy en la Luna y se rompe el ordenador, pasará mucho tiempo hasta que llegue uno nuevo. El astronauta tendrá que arreglarlo por sí mismo. Hay que pensar en ello como si fuera una expedición al Polo Norte, autónoma y autosuficiente. Los astronautas tendrán que estar mucho más preparados que hoy.
En la estación también se harán los test de acoplamiento de nuevos vehículos. Operaciones que serán habituales durante las exploraciones. Habrá acoplamientos en órbita lunar, y esos sistemas ya tendrán que ser funcionales cuando se usen allí. Obviamente será más cómodo y seguro probar esas maniobras antes en una órbita baja que no directamente en la Luna.
El último elemento es la necesidad de mantener un puesto habitado que pueda hacer de conexión con las futuras misiones de exploración. Y claramente la estación debe ser considerada como una base en la que una nave pueda ser ensamblada para misiones interplanetarias. Por ello, pasará de ser un alojamiento a un puerto y también una fábrica espacial. Esa es la evolución. Por desgracia, tenemos más ideas que dinero, pero está bien así. Sería peor al revés…
—¿Ha afectado la crisis a la ISS?
—La respuesta es no. En la última comisión interministerial de La Haya se adjudicaron los presupuestos. Siempre pedimos más de lo que nos dan, aunque esto lo aceptamos. La verdad es que la estación es el mayor de los programas que tiene la ESA, el más importante. Y esto es un hecho. Y no, la crisis económica no ha afectado al proyecto. Ahora bien, si usted me pide un análisis futuro, no puedo decirle. Pero mi visión es que en un periodo en que la economía va mal, las inversiones públicas de esta clase son apuestas de futuro. Obama, por ejemplo, ha dado a la NASA mil millones de dólares para la exploración espacial y para combatir el calentamiento. Es una señal muy clara de que gastar en ciencia siempre es una buena inversión. En los momentos difíciles hay que hacer recortes, por supuesto, pero no hasta el punto del suicidio.
—Hace pocos días hubo que evacuar la ISS ante el peligro de impacto de un fragmento de basura espacial...
—No hay que confundir el hecho de adoptar medidas de seguridad con el de no estar seguro de sí mismo. Si tomo medidas contra incendios en un edificio, no pueden decirme que es porque el edificio se puede quemar en cualquier momento. No. Yo tomo medidas para que el edificio no se queme y me preparo también ante la posibilidad de que a pesar de todo haya un incendio. En la ISS el peligro son los meteoritos. Hay una población de meteoritos en el espacio. La hay y la habrá. Los grandes los podemos controlar por radar y evitarlos. De esos no podemos defendernos, porque para ello tendríamos que llevar, no sé, un tanque hasta la estación... Y para los pequeños construimos escudos. La ISS pesaría decenas de toneladas menos si no tuviéramos estas protecciones. Sólo en el módulo Columbus, hay 600 kg de escudos.
—¿Era necesario evacuar?
—Existe un procedimiento específico cuando hay riesgo de colisión con un meteorito de los grandes. Y una parte de ese protocolo prevé que la tripulación se retire al módulo Soyuz de rescate, como sucedió hace algunas semanas. Es evidente. Hacemos maniobras para evitar los meteoritos, pero tomamos esa medida extra de precaución por si sucede cualquier imprevisto. No hay que confundir una medida de seguridad con un signo de debilidad, ni de miedo o desconfianza. Supongamos que desviamos la estación para evitar un impacto pero no evacuamos a la tripulación al Soyuz. Si hubiera algún error de cálculo y se produjera una desgracia, nos acusarían de no haber tomado esa medida, que no cuesta nada y proporciona seguridad adicional.