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La nueva Cosmopolítica

La nueva Cosmopolítica
Los inicios del siglo XXI asisten a una renovada carrera espacial que no sólo recupera la fuerza de los años más intensos de la Guerra Fría, sino que se acelera por momentos. Aunque ahora ya no pugnan únicamente Rusia y Estados Unidos en el ring formado por los confines del cosmos.

Por: PEDRO BAÑOS Teniente Coronel, profesor del Ceseden

 

Nuevos púgiles se han unido a la confrontación por el dominio de espacio exterior, destacando entre ellos China. Poner pie en otros planetas proporciona un indudable prestigio internacional, un muestrario del potencial tecnológico y una notable capacidad de influencia geopolítica. Pero la actual competición por adelantarse en el control espacial tiene otras connotaciones más básicas, casi elementales. En el caso del gigante asiático, es una cuestión de supervivencia.

Para mantener el ritmo de desarrollo y garantizar su progreso económico y social, China precisa de enormes cantidades de recursos naturales y energía. Al tiempo, su población tiene sus propias exigencias para sobrevivir, como son los alimentos y el agua. La China recién llegada a la pugna espacial no dispone ni de recursos naturales ni energéticos suficientes para su pervivencia en el tiempo. Por si fuera poco, cuenta con una cuarta parte de la población mundial cuando apenas acumula el 10% de las tierras cultivables, las cuales van disminuyendo por la desertización; lo que le obliga a comprar tierras de cultivo allá donde le dejan, como en Sudán. Y este escenario, además, se puede deteriorar rápidamente a medida que se vaya confirmando el cambio climático y el calentamiento global asociado. Sin duda, China tiene todos los ingredientes para conseguir ser el primer imperio del cosmos. Representa una necesidad ineludible de supervivencia, tanto para el Estado como para su inmensa población; dispone de suficiente capacidad económica; su voluntad política es firme y decidida; tiene mentalidad largoplacista; y cuenta con especialistas altamente capaces y motivados. Frente al avance chino, el resto de las potencias espaciales trata de acelerar sus propios programas. Estados Unidos, la Agencia Espacial Europea, Rusia, India, Japón, Francia y el Reino Unido cuentan, en mayor o menor medida, con desarrollos propios o, en muchos casos, conjuntos, como único modo de enfrentarse al sorprendente potencial espacial de Pekín
 
Para algunos, ya comienza a ser una obsesión impedir ser superados por China. Como para una Rusia que fue la primera potencia espacial y que atesora tecnología, experiencia y personal especializado. O para Estados Unidos, dominador de la exploración marciana durante los últimos 50 años. Sin embargo, China lleva las de ganar en este juego de dominación que ya no está en la Tierra, sino en el espacio. Donde la geopolítica ha dado paso a la cosmopolítica, al futuro, a la supremacía de generaciones venideras.