Novedades

Adentro del corazón del congeladísimo Encelado

Adentro del corazón del congeladísimo Encelado
La sonda Cassini ha realizado el pasado 2 de noviembre un encuentro con la luna Encelado de Saturno para hacer una incursión en el interior de sus chorros.
La sonda Cassini ha realizado el pasado 2 de noviembre un encuentro con la luna Encelado de Saturno para hacer una incursión en el interior de sus chorros y ha enviado imágenes y datos a la Tierra.

Cassini sobrevoló anteriormente Encelado a una distancia más cercana que la éste encuentro, pero esta vez, en cambio, la sonda penetró en el corazón de los chorros que emanan desde regiones del polo sur.

El objetivo de este sobrevuelo es el de analizar las partículas de los chorros para que los instrumentos a bordo de Cassini puedan detectar su tamaño, masa, carga, velocidad y composición.

La sonda estuvo sólo un minuto en el interior de los chorros.Los científicos están revisando los resultados.

En su punto más cercano, Cassini sobrevoló Encelado el 2 de noviembre a unos 100 km sobre la superficie.

Desde el descubrimiento de los chorros en 2005, los científicos han estado intrigados por estos enigmáticos chorros.

Sobrevuelos anteriores detectaron vapor de agua, sodio y moléculas orgánicas, pero los científicos necesitan saber más sobre la composición y densidad de estos chorros para poder caracterizar su origen, posiblemente un océano líquido bajo la superficie helada de la luna.

También les ayudará a determinar si Encelado tiene condiciones necesarias para mantener la vida.

Los responsables de la misión realizaron estudios minuciosos para asegurarse de que la sonda pudiera adentrarse de forma segura en los chorros y en economizar el uso de combustible a bordo.

Encélado es un satélite de Saturno, descubierto en 1789 por William Herschel. A pesar de su pequeño tamaño, tiene una gran variedad de características superficiales como, por ejemplo, superficies viejas y craterizadas, como también superficies jóvenes y muy lisas.

Dada su posición en el anillo E, la joven apariencia de parte de su superficie y el descubrimiento reciente de una tenue atmósfera, es muy probable que esté geológicamente activo.

Encélado se encuentra en una resonancia orbital 2:1 con Dione, situación similar al caso de Io y Europa, lo cual pudiera proveer la energía necesaria para calentar levemente este satélite, aunque la causa (o causas) del calentamiento de Encélado es actualmente un tema de investigación.

Tras los encuentros de las sondas Voyager a principio de los años 1980, los científicos planetarios postularon que esta luna pudiese estar geológicamente activa, dado su alto albedo (indicando una superficie relativamente joven), y su ubicación en el centro del anillo E. Basándose en estos datos se pensaba que Encélado podía ser la fuente del material para el anillo E, quizás a través de un mecanismo de escape de vapor de agua desde su interior.

Recientemente los datos obtenidos a través de varios de los instrumentos a bordo de la sonda Cassini han confirmado esta hipótesis.

La sonda Cassini ha encontrado también posibles reservas de agua líquida a poca profundidad que erupcionan como geisers en la superficie de Encélado.

Este resultado, potencialmente muy importante, ha sido publicado en la revista Science, marzo de 2006.

Imágenes de Cassini de alta resolución muestran chorros helados y altas “plumas” eyectando grandes cantidades de partículas a alta velocidad desde las formaciones denominadas Rayas de Tigre (ver Fig. 4), en el hemisferio sur de Encélado; típicamente, estas tienen 130 km de longitud, 2 km de ancho y 500 m de profundidad.

Se han examinado varios modelos para explicar este proceso. La evidencia y los modelos muestran que los jets escapan de depósitos de agua líquida a poca profundidad de la superficie.

De hecho, la evidencia a favor de la existencia de un océano subterráneo en ésta luna es cada vez mayor, aunque una alternativa sugerida a tal océano pueden ser grandes cavernas de hielo llenas de agua; modelos recientes muestran que su actividad geológica es incompatible con estar controlada únicamente por las fuerzas de marea y que está mejor explicada asumiendo la existencia de tal característica geológica, lo que convierte a ésta pequeña luna en un objetivo ideal para la búsqueda de vida extraterrestre.

Previamente se sabía que existía vulcanismo en tres lugares en el Sistema Solar: Io, la Tierra, Tritón y posiblemente Venus.

Ahora debemos agregar Encélado, considerado ahora como uno de los lugares más interesantes del sistema solar por la presencia de agua líquida tan cerca de la superficie.

En mayo de 2006, Francis Nimmo y Robert Pappalardo (de la Universidad de California y de JPL en Pasadena, California respectivamente) publicaron un estudio en la revista científica Nature donde proponen una explicación de por qué la actividad geológica se encuentra en el polo sur de Encélado.

De acuerdo a los autores de este trabajo, es posible que la región activa en el polo sur tuviese su origen en otra región del planeta.

Dado que la parte activa contiene materiales más cálidos y de baja densidad que el resto de esta luna la fuerza centrífuga impulsaría el material más denso hacia el ecuador y el más ligero hacia los polos desplazando las bolsas de material ligero hacia las regiones polares.

Durante un sobrevuelo realizado por la sonda Cassini el 12 de marzo de 2008 se han descubierto sorprendentemente compuestos orgánicos en los chorros expulsados por las formaciones del polo S de Encélado.

En sobrevuelos posteriores acaecidos el 11 de agosto de 2008 y el 31 de octubre de ese año, Cassini ha tomado imágenes de muy alta resolución -hasta de 7 metros por pixel- de las Rayas de Tigre y se ha podido localizar con exactitud los lugares de dónde salen los geisers.

El escenario que emerge del análisis de los datos recogidos por la sonda Cassini es el de un mundo de cierta actividad geológica, sobre todo en su región sur, en la forma de una especie de (crio)tectónica de placas.

Las “rayas de tigre” son lugares similares a las cordilleras existentes en el centro de los océanos terrestres, en las cuales el material que emerge del interior crea nueva corteza y, por otro lado, el material expulsado por los geiséres acaba por volver a caer y taponar sus fuentes para luego volver a aparecer en otro lado.