La NASA descarta que el cometa Elenin impacte contra la Tierra
El cometa fue detectado en diciembre de 2010 por un observador ruso, Leonid Elenin, quien descubrió su presencia y acercamiento a la Tierra empleando de forma remota desde su ciudad, Lyubertsy, un observatorio astronómico de Nuevo Méjico en Estados Unidos. Por entonces, el cometa se encontraba a una distancia de la Tierra de más de 640 millones de kilómetros.
La práctica totalidad de los cometas que se acercan a la Tierra, tienen su origen en el cinturón de Kuiper, una región remota del sistema solar, densamente poblada por asteroides y cuerpos menores. En dicha región del espacio se encuentra el afelio de la mayor parte de los asteroides y cometas, es decir, el punto más alejado del sistema solar. El cinturón de Kuiper fue descubierto por Gerard Kuiper, profesor de doctorado del científico y divulgador Carl Sagan en la Universidad de Chicago en 1960.
Según las mediciones de velocidad y trayectoria, el cometa Elenin pasará muy cerca de la Tierra, a 22 millones de kilómetros, que en principio parece una distancia enorme pero que en escalas astronómicas es muy cerca. Si se supone la longitud entre el Sol y la Tierra como la distancia entre las porterías de un campo de futbol, aproximadamente 100 metros, el cometa se encontraría a poco más de 20 metros, hacia el límite del área de la portería donde se encontraría la Tierra. Esa distancia para un delantero es una ocasión de gol.
El evento se producirá el próximo 16 de octubre y según ha podido indicar Don Yeomans, de la Oficina de objetos cercanos a la Tierra de la NASA, la influencia del cometa sobre la Tierra es despreciable y “dado que no se encontrará con ningún objeto en su trayectoria, Elenin seguirá su curso hacia el perihelio para después alejarse en las profundidades del espacio”.
Además dada la baja densidad de los cometas, compuestos en gran parte por hielo, de ahí su evaporación en forma de cola según se acercan al Sol, no supone influencia alguna en las mareas o movimientos en las placas tectónicas según ha explicado Yeomans, quien además añadió que “en comparación, mi automóvil provoca mayor influencia en los océanos que la que Elenin pudiera ejercer”.


