Descifran los misterios de las auroras boreales
En los últimos días la NASA reveló descubrimientos que indican que explosiones magnéticas ocurridas a un tercio de distancia de la Tierra a la Luna causan que la aurora boreal, o luces del norte, irrumpan súbitamente en formas y colores espectaculares y dancen por el cielo.
Los descubrimientos podrían ayudar a los científicos a comprender mejor las más poderosas pero menos comunes tormentas geomagnéticas que pueden inhabilitar satélites, dañar a astronautas en órbita e interrumpir electricidad y comunicaciones en la Tierra, señalaron los especialistas.
SATELITES THEMIS
Una flota de cinco satélites pequeños, llamados Themis, observaron el comienzo de una tormenta geomagnética en febrero del corriente año, mientras observatorios en tierra en Canadá y Alaska grababan la luminosidad de la aurora boreal. La aurora austral, o luces del sur, también brilló y se movió a través del cielo al mismo tiempo.
Los repentinos estallidos de las auroras ocurren cada dos o tres días, en promedio.
Un equipo encabezado por el científico Vassilis Angelopoulos, de la Universidad de California en Los Angeles, confirmó que la tormenta observada a aproximadamente 128.750 kilómetros de la Tierra fue detonada por un fenómeno conocido como "balas de plasma" o "reconexión magnética". De vez en cuando, la energía solar hace estirar los campos magnéticos del planeta como una banda de hule, éstos se rompen, regresan a la Tierra y se reconectan, creando un cortocircuito.
La flota Themis fue lanzada en febrero de 2007 para desentrañar los misterios de las subtormentas, las cuales durante mucho tiempo han dejado perplejos a los observadores con sus imprevisibles erupciones de luz y color. Las naves espaciales no sólo observarían las subtormentas desde lejos; de hecho estarían sumergidas en la tempestad usando sensores ubicados a bordo para medir partículas y campos. Los científicos de la misión tenían la esperanza de que esta aproximación in situ pudiera permitirles saber qué es lo que causó las subtormentas, y estaban en lo cierto.
ENERGIA ACUMULADA
Es esta energía acumulada la que impulsa a las auroras boreal y austral o, en otras palabras, las hace danzar, según Angelopoulos.
Una teoría opuesta sostiene que estos acontecimientos geomagnéticos ocurren mucho más cerca de la Tierra, a aproximadamente una sexta parte de la distancia a la luna. Se requieren más observaciones de los Themis para resolver el debate, señaló David Sibeck, científico de proyecto de la NASA.
Según un vocero de la NASA, El descubrimiento llegó en lo que comenzó como "un día tranquilo; los cielos del Artico estaban oscuros y el campo magnético de la Tierra estaba en calma. Muy por encima del planeta, los cinco satélites Themis justo se habían ubicado en línea, en medio de la cola magnética de la Tierra, una cola de magnetismo de un millón de kilómetros de largo jalada hacia el espacio por la acción del viento solar".
"Entonces fue cuando la explosión ocurrió. Un poco más allá de mitad de camino de la línea de Themis, surgieron campos magnéticos que liberaron cerca de 1015 julios de energía, dijo Angelopoulos. "A modo de comparación, eso es más o menos la energía de un terremoto de magnitud 5".
También se apuntó que "el estallido lanzó dos 'balas de plasma' (gigantescas nubes de protones y electrones), una hacia la Tierra y otra en dirección contraria. La nube dirigida hacia la Tierra se estrelló contra el planeta, desatando vívidas auroras que fueron observadas por aproximadamente 20 estaciones terrestres de Themis en Canadá y en Alaska. La nube que se dirigió en la dirección opuesta fue disparada inofensivamente en el espacio y, según lo que saben los investigadores, es posible que aún esté avanzando".
"Teníamos dianas en nuestros paneles solares", dijo el científico del proyecto Themis, David Sibeck, del Centro Goddard para Vuelos Espaciales de la NASA. "Cuatro de los satélites fueron alcanzados por la nube dirigida hacia la Tierra, mientras que la nube opuesta alcanzó al quinto satélite". Mediante simple geometría se obtuvo el sitio del estallido, entre el cuarto y el quinto satélite o "cerca de un tercio del camino hacia la Luna".


